Toad Road (2012) de Jason Banker

Di no a las drogas.

A principios/mediados del siglo pasado,se facturaron una serie de películas que avisaban/alertaban al público de los peligros de las drogas recreativas - alcohol, heroína, marihuana, hachís, incluso el opio, con films maravillosos donde había occidentales caracterizados como orientales - que iban desde las superproducciones de alto pedigrí con grandes estrellas y directores como son El hombre del brazo de oro Más poderoso que la vida, pero también variantes de explotación tan divertidas como Locura de la marihuana que de exagerada, se convertía en un divertimento la mar de entretenido. Años posteriores muchas películas continuaron el legado de estas, aunque derivaron de tal manera que acabaron por darles un punto de vista más desenfadado, más enmarcada en las comedias de colegas fumados, aunque es cierto también que encontramos ejemplos tan descarnados como fue en su momento Requiem por un sueño.

Ahora os estaréis preguntando ¿Por qué estoy diciendo esto? Pues porque Toad Road pese a su aire indie (pretendidamente pedante en ocasiones), casi experimental con jugueteos con el género de terror - al menos, así es como se nos vendió -, no deja de ser una película que avisa de los peligros de los excesos de la juventud actual y de las posibles consecuencias si no se sabe parar a tiempo. Mensaje aleccionador sin duda, pero lo dicho, estamos en una película de "terror" según el director, así que la cosa se irá poniendo más chunga según el paso de los minutos. Y creerme cuando digo que se toma su tiempo.

Durante las primeras escenas no entendemos demasiado lo que estamos viendo ; vemos a esta pandilla de  jóvenos disfrutando de las drogas y el sexo sin condón mientras van enlazando fiesta con fiesta, siendo estas aderezadas con más drogas y más sexo sin condón, pero a partir de la primera media hora, el foco se centra en la pareja protagonista y la cosa mejora, aunque sigue siendo desconcertante. Ella es una niña de alta cuna, que va de trascendental y está obsesionada con el mundo esotérico, especialmente con el Toad Road del título, mientras que él es un tipo que únicamente quiere FOLLAR, por tanto la acompaña en su búsqueda del citado "camino del champiñón" que tiene más de viaje malo de LSD que de un encontronazo con el yo interno (palabras textuales), pero algo raro pasa y la pareja desaparece. El final es un viaje temporal donde uno de ellos reaparece sin recordar nada, siendo el principal sospechoso de la desaparición del otro...y ya. Ahí acaba todo.

Curioso que un film tan directo en su concepto argumental sea tan sumamente lento en su desarrollo, más aún cuando lo mejor se encuentra en su último cuarto de hora, finalizando de manera abrupta cuando estaba en lo mejor, y sí, es de las típicas que acaba pero te das cuenta que en realidad no te ha explicando nada. Eso sí, el NO a las drogas le faltan luces de neón para verse más.

Pero por lo que se recuerda a Toad Road es porque su estreno vino acompañado por la muerte de su actriz principal Sara Anne Jones por sobredosis de heroína, lo cual no deja de tener una cierta ironía en vista de su personaje.

Dirige Jason Banker, autor curtido en el documental como cámara y que con esta película se estrenaba en el largo. En 2014 dirigiría su último proyecto por el momento, Felt, la cual no he visto pero si hago caso a las críticas intentó la misma jugada de terror minimalista que hizo en esta pero con peores resultados.

Aburridilla.

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