¡Qué gozada de verano!


Gloucester: "Ahora el invierno de nuestro descontento se vuelve verano con este sol de York."
Ricardo III


William Shakespeare. 
Acto primero, escena primera


Como bien decía la canción interpretada por el dúo Dinámico, el final del verano llegó y nos ha vuelto a dejar en nuestros corazones un poso amargo.
Amargura generalizada dentro de uno al saber que nuevamente se terminó el tostarse ante un sol de justicia, plus añadido el momento en el que sientes esa cálida arena bajo los pies, el disfrute de adquirir bebidas bajo un precio desorbitado, conducir durante interminables minutos bajo el sol envolvente en pos del aparcamiento perdido y sobre todo ese regocijo que te invade ante la visión del blockbuster veraniego de turno y que tanto esperaste...y que finalmente decepcionó.

Siempre me da pena ver los Roxy así...
Sí amigos míos, aunque no fuese como el (desastroso) año pasado o los primeros años de los noventa donde  verdaderamente sufrimos la ira de los dioses del séptimo arte, éste dos mil diecisiete ha sido un año "flojo" para aquellos que aún disfrutan con el noble pasatiempo de resguardarse del calor en una sala de cine. Por supuesto, éste verano también nos ha dado películas que obtuvieron el beneplácito tanto de la crítica como del público, incluso hay casos en los que para sorpresa del respetable, ambos mundos alcanzaban un insólito entendimiento, aunque no nos engañemos; la realidad es que la calidad de los films estivales ha sido tan baja que nos ha dejado una sensación tan amarga como el tostarse ante un sol de justicia, comprar bebidas caras y conducir un coche calentado a fuego lento.
Sólo queda decir:
Por favor verano, vuelve pronto...y  por favor, tráenos alegrías.


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