"Un genio en apuros" (1983) de Lluís Josep Comerón


Ya comienza el buen tiempo, nuestras neuronas se relajan y nuestros estándares cinematográficos con ellas. Ya no apetece tanto ver una peli gorda de esas que te epatan (o que tratan de hacerlo) durante 3 horazas. Ahora es el momento de ver cosas ligeritas mientras haces la digestión para volver a la piscina. Y justamente, hoy os traigo una de esas. Ligera, divertida, ciertamente veraniega y sobretodo ignota. Uno de esos títulos que pocos recuerdan y que debería tener mejor prensa: “Un genio en apuros” de Lluis Josep Comerón.



La cinta tiene su mayor baza en su protagonista, el cómico catalán Eugenio. Un señor que a mí me parecía muy divertido (aún de vez en cuando me escucho sus chistes) y que debutaba en esta película hecha para su entero lucimiento. Casi hasta parece que haya sido escrita por él de lo surrealista que es. Pero nada más lejos de la realidad, ya que es el propio Comerón el creador del divertido libreto.
La película nos relata la vida de Durán, un bon vivant que es aprendiz de todo y maestro de nada. Trata de vender sus guiones, escribir una novela, inventar cacharros esperpénticos… pero nada le sale a derechas. El problema se agrava cuando su burguesa familia decide que ya es suficiente, que ya tiene los huevos negros y una hija y ha estado mucho tiempo chupando del bote. Por eso, su hermano hará todo lo posible para que lo enchufen en el banco donde trabaja. Pero Durán no está por la labor, y aparte de no conseguir el trabajo se verá inmiscuido en una trama mafiosa mientras trata de recuperar a su hija de la mano de sus familiares.

“Un genio en apuros” podríamos englobarla dentro de esas cintas que salieron con los diferentes estatutos de autonomía – no en vano, el título original de la cinta es “Un geni amb l' aigua al coll” -y que se adscribían a los géneros más diversos: cintas erótico festivas –“El virgo de Visanteta” –, películas históricas – “Companys, procés a Catalunya”- o comedias surrealistas  - “Un, dos, tres… ensaïmades y res mes”-.



Aún y el tono amable de la película, con sus malos de opereta, su niña simpática y su humor visual; debemos señalar que tiene varios puntos que te harán levantar la ceja y pensar ¿Pero que estarían pensando dándole un Para todos los públicos? Entre estos dos puntos destacaría el hecho de que durante el tiroteo que desata toda la trama con la mafia, hay un señor al que lo cosen a tiros y los agujeros de bala se ven en primer plano mientras sangre brota de ellos. Y en segundo lugar toda la subtrama de Durán y la chavalita bachiller que se enamora de él tiene un aire más que sórdido. Desde luego, estos tiempos de incorrección política eran mucho más divertidos.


En definitiva, estamos ante una cinta de la que no se tiene un vivo recuerdo, pero que tiene unos secundarios de lujo –Joan Monleón, Agustín González o José Luis López Vázquez solo por nombrar a algunos-, una historia lo suficientemente loca para mantenerte entretenido y un señor tan divertido como Eugenio durante todos los minutos que dura la cinta. 

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