ESPECIAL VERANO. DÍA 30: "Se lo que hicisteis el último verano" (1997) de Jim Gillespie.



Pongámonos en situación. Mediados de los noventa. El género de terror está en sus horas más bajas. Los estudios no ponen dinero para hacer películas gordas de género, y la serie B tampoco pasa por sus mejores momentos. La primera edad dorada del videoclub decayó y aún quedan un par de años para que el DVD comience a aparecer y los videoclubs se revitalicen.
Pero en 1995 aparece una nueva cinta llamada “Scream”, que se convierte en un éxito de taquilla en todo el mundo con su fusión de rostros televisivos, asesino desconocido y humor. Tras esta, aparecieron numerosos títulos –más o menos exploits-, pero la heredera más pura de Scream es la cinta que traigo hoy –no en vano comparten guionista-: “Se lo que hicisteis el último Verano” de Jim Gillespie.



La cinta nos sitúa en la costa noreste de Estados Unidos. Esos lugares de grandes bosques y pueblecitos pesqueros. Aquí tenemos a cuatro adolescentes a punto de entrar en la madurez. El cuatro de Julio, van en un coche, pero el conductor lleva un pedo de espanto. En un descuido atropellará a un tipo que va por el arcén. Aunque este aún respira, deciden tirarlo al mar.
Parece que no ha habido testigos, pero al año reciben una nota que tan solo dice sé lo que hicisteis el último verano. Alguien los vio… o ¿El tío que atropellaron ha vuelto desde el fondo del mar para impartir justicia?

  Al seleccionar esta cinta 18 años después de su estreno, el primer sentimiento que tienes es “Bien, voy a ver una de las buenas”. Pero ¡Ay lectores! La nostalgia a veces nos juega malas pasadas, y lamentablemente he de subrayar lo mal que ha pasado el tiempo para esta peli. Desde después de la escena del accidente comienzas a darte que se ha quedado antigua. Ya sea por el tipo de personajes –planos y estereotípicos hasta decir basta-, pasando por las situaciones de aparente tensión –resobadas hasta el extremo- y la inclusión de una subtrama detectivesca, hace que la película haga aguas, el sopor comience a apoderarse del espectador y que lo único que te de miedo sea consultar el reloj para comprobar que aún queda media película.

Entre el personal al cual el tipo del chubasquero acecha, tenemos en primer lugar a Jennifer Love Hewitt. Esta scream queen, irónicamente se hizo famosa compartiendo serie con otra chica acechada por asesino, Neve Campbell, en “Cinco en familia”. Y puede que sea la que ha tenido una carrera más completa después de la saga del asesino del garfio, sobretodo en la televisión, siendo cabeza de cartel de series como “Entre fantasmas” o “The cliente list”. Aún y todo, en su haber tiene alguna película reivindicable como “Ya no puedo esperar” o “Las seductoras”. En la cinta que nos toca hoy, no puedo decir que sea una mala opción. Da bien el pego como víctima, pero cuando se pone en modo chica de acción no hay quien se lo crea, ese metro y medio que mide es un obstáculo muy grande para ello. ¡Acabo de desbloquear un logro! Hablar de Jennifer Love Hewitt sin mencionar su pectoralidad. Estoy orgulloso de mi mismo.
Como el chico de la película tenemos a Freddie Prinze Jr. Un galán que lo petaba en el cambio de siglo con la saga de Scooby-Doo, comedias a cascoporro –“Esta chica me pone”, “Como perder la cabeza” o “¡Vaya partido!”-, e incluso una de ciencia ficción inaguantable como “Wing Commander”. El chaval no lo hace mal, pero es que su personaje no da para mucho. Es una mera comparsa que debe estar en la cinta para que todo el mundo crea que es el malo, y que todo se resuelva con un giro de guión bastante trapero. Pero todo es envidia, porque aunque como actor sea una medianía, Freddie triunfó en la vida ya que se casó con Buffy y acabó siendo guionista de WWF. ¿Algo que añadir?
Como la otra pareja tenemos a Sarah Michelle Gellar y Ryan Phillipe. La primera es “Buffy cazavampiros”… Nada más que añadir, salvo que hubiera quedado mejor como la final girl de esta cinta, que como mera carne de cañón. Y el mencionado Ryan Phillipe, que es sin duda el peor actor del cuarteto. Y aunque el actor no ha dejado de trabajar, mostrando su cara de palo en películas de diferente pelaje como “Studio 54”, “Banderas de nuestros padres” o la serie “Daños y prejuicios”, no logró el status de estrella que si consiguieron sus compañeras de reparto.

Como director de este tostón tenemos a Jim Gillespie. Un director caído en el olvido que tiene un par de títulos conocidillos, pero nada reivindicables como “Venom” o “D-Tox”. Su trabajo en la cinta de hoy no es tan malo como puede desprenderse de la reseña –el culpable es otro-, tan solo es funcional.  Tiene un par de composiciones buenas, como la del atropello que hace que comience la trama. Pero, también es de recibo decir que el último tramo de la cinta –todo lo que sucede en el barco- es un auténtico caos, no sabes lo que ocurre, ni quien es quien… En definitiva, que daría lo mismo que en la silla de director estuviera este Gillespie que cualquier otro director de slashers de la época como Jamie Blanks o John Ottman.



Y ahora si, vamos a meterle palos al verdadero malvado del film, su guionista: Kevin Williamson. Aunque la idea parte de una novela de una tal Lois Duncan, esto no es excusa para el desastre argumental que tenemos delante.
Se ve que Williamson venía con el pecho hinchado tras alzarse con el guión de “Scream” y con la serie “Dawson crece”. En plan, me voy a comer el mundo. Pero lo que se comió fueron unos buenos cagaos. Porque  el guión de la cinta de hoy –y sobretodo sus diálogos-  son de juzgado de guardia.
Aparte de los personajes planos y las situaciones ilógicas –esos asesinatos en mitad de un marasmo de gente y que nadie se da cuenta, los cadáveres que aparecen en coches cerrados…-, además de tratar engañarnos haciéndonos creer que todo el mundo es responsable de los asesinatos –cuando ya sabemos que es el tío que han atropellado-. Lo peor es el querer ir más allá del propio género. El creerse más que un slasher segundo y poner esa trama detectivesca entre las chicas y Anne Heche –intentando acercarse a los thrillers que lo petaban en la segunda parte de la década de los noventa-, que hace aguas por todos los lados y corta el rollo ya aburrido de por si del slasher.


En definitiva, el slasher más aburrido de lo que llevamos de Verano. Perfecta para echarse una siesta en la canícula. Aún y todo dio lugar a una divertidísima –esta vez si- y loquísima segunda parte, y una sobrenatural tercera parte que de la saga tan solo conserva el nombre. 

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