ESPECIAL VERANO. DÍA 13: "Los invitados" (1987) de Víctor Alcázar.



Hasta el día de hoy, para  la mayoría de los protagonistas de estas cintas el Verano era sinónimo de descanso o de vacaciones. Pero para los integrantes de la película que os traigo, Verano es momento de trabajo y de vendimia. Bienvenidos al campo andaluz en la cinta “Los invitados” de Víctor Alcázar.




El inicio de la cinta nos lleva a Londres, donde vemos como la mafia envía al Sur de España a un tipo bastante siniestro, para buscar lugares y aliados para plantar marihuana y comenzar a exportarla por toda Europa, saltándose así el concurrido paso del Estrecho de Gibraltar. Por otro lado, en un cortijo cercano a Sevilla, el capataz está hasta las narices de su mujer, y trata por todos los medios de fugarse con su amante.
Esta “Los invitados” está basada en la novela homónima de Alfonso Grosso, que a su vez se basó en el crimen cometido en la finca Los Galindos en 1975. En este lugar fueron asesinadas cinco personas, en un crimen atroz que nunca se resolvió dando lugar a explicaciones más que peregrinas. Esta cinta se acerca a una de ellas en las cuales une la dura situación en el campo con el tráfico de drogas europeo y vendettas mafiosas.

Algo que podemos destacar en este thriller rural es su reparto. Destaca en primer lugar ver a Pablo Carbonell como el inglés al cual la mafia envía al Sur de España. El actor, al cual estamos acostumbrados a verlo en papeles cómicos, se marca en esta cinta un gran papel dramático; casi de galán pero con un oscuro secreto.
También hablar de Raúl Fraire, en el papel del severo capataz que pactará con el inglés una alianza para poder así sacar algo de dinero y mandárselo a su hija, para que la vida de esta mejore y de paso, poder irse con la querida. Como su mujer tenemos a Lola Flores, perfecta como la sufrida –y cornuda- esposa del capataz, una mujer que aunque se queda al margen en algunos momentos, sabe sacar el carácter cuando es necesario.
En otros papeles secundarios podemos ver al finado Pedro Reyes como el mecánico o a Amparo Muñoz como la novia de este y amante del capataz.
En general, un casting muy bien escogido, donde ninguno desentona; cosa que ayuda a empatizar con estos personajes que tan solo buscan mejorar su vida en un entorno a todas luces hostil.



Por su parte, Víctor Alcázar –director que no tuvo mucha suerte tras este film, en cuanto su carrera se refiere- realiza una tarea funcional, muy cercana a los capítulos de “La huella del crimen”.  Pero también sabe mostrarnos el calor seco del campo andaluz, con esos personajes sudorosos, con las sombras como lugares alegres y de reposo en contraste con la dureza y aridez del abrasador Sol.


En definitiva, un thriller a la española realizado con oficio. Sin muchos alardes técnicos o narrativos, pero que sabe mantener el pulso hasta un final anunciado desde un principio. Una cinta curiosa, que no defraudará a aquel que se acerque a ella durante esta tórrida Ola de Calor. 

Comentarios