"Tusk" (2014) de Kevin Smith.



Habia una vez un chaval algo bajito, entrado en carnes y con pelazo que hacía geniales comedias que encantaban a la muchachada. Pero el chaval creció, se hizo padre, y parecía ser que junto al material genético, también perdió su mojo y comenzó a realizar películas de cada vez menor calidad y que no eran ni una sombra de lo que era su cine en los noventa. Pero un día se dio cuenta de esta situación y decidió cambiar de género pasándose al terror. Y todos los fans nos alegramos porque su talento no estaba muerto, si no estaba de parranda.
Este señor no es otro que Kevin Smith. Cierto es que el de Nueva Jersey cambió el panorama de la comedia indie con su Trilogía de Jersey y se sumó posteriormente a la moda de la comedia de sal gruesa con “Jay y Bob el silencioso contraatacan”. Pero fue casarse y tener a su chiquilla cuando comenzó con films menores como “Clerks II” o “¿Hacemos una porno?”. Y cuando en 2011 se cambió al terror con “Red State”, todos temblamos. Pero pasó el trance con nota y con este “Tusk” continua con su buen saber hacer.



La historia de “Tusk” nos lleva a un podcast, uno de esos programas de radio amateur que casi todos escuchamos con avidez.  Este podcast en cuestión, está conducido por el capullo de Wallace Bryton –un genial Justin Long- y como segundo de a bordo está Teddy Craft –un recuperado Haley Joel Osment-. El programa se dedica a buscar historias de personas anónimas, pero en vez de transmitirlas lo que hace es ponerlos en ridículo, haciendo carne de cañón de las desgracias ajenas. Entonces Wallace descubre que hay un personaje en el norte de Canadá que parece que ha tenido una vida muy ajetreada llena de anécdotas y Wallace hace el petate para irse al lejano norte a conocerle… Pero las cosas no serán tan sencillas como él habría esperado.
Lo primero que destaca de la última cinta de Smith son sus interpretaciones. Ya he comentado positivamente las actuaciones de Osment y Long; pero el que se lleva aquí la palma es Michael Parks como Howard Howe, el hombre al que va Wallace Bryton a visitar a Canadá. Cierto es que su personaje no es de lo más innovador del mundo, y sin querer entrar en un terreno de spoiler puro y duro, tan solo decir que la sombra de Dieter Laser en “The Human Centipede” es alargada. Aún y todo, Parks conforma un personaje en principio ambiguo pero cuando saca a relucir su verdadera naturaleza, deja en pañales al Abin Cooper de “Red State”.




Junto a las actuaciones, destacar el guión de Kevin Smith. El de Red Bank ha sabido realizar un libreto con 3 actos muy marcados, que te hace querer seguir la cinta para ver qué ocurre al final. Como siempre, destacan los diálogos sobre las narrativas, pero se nota que con los años Smith ha sabido encontrar cierto equilibrio para que esta dicotomía diálogo/narrativa no sea tan evidente.
Entre los detractores del Smith director siempre se dice que no sabe rodar, que se limita a plantar la cámara en el suelo, darle al Rec y dejar que los actores disparen su verborrea. Aunque, como en la mayoría de las descalificaciones de este tipo, todo esto suele ser una exageración, esto se veía sobretodo en sus primeras cintas. A día de hoy, Smith planifica un poco más sus secuencias. Tampoco te hace ninguna filigrana, aunque creo que tampoco es esa su intención, y que él mismo conoce sus limitaciones. Es decir, “Tusk” nunca será ejemplo de cómo rodar una película con estilo – incluso en algunos de los momentos finales, puede acusarse de cierta falta del mismo- pero tampoco es la abominación que los detractores del Bob el Silencioso director nos quieren convencer.

En definitiva, una película que no es que sea lo más original del mundo, pero que a los que nos gusta el universo podcastil siempre podremos pensar que en vez de Wallace Bryon, el que sufra a Howard Howe, sea ese podcaster –o youtuber- que tanto detestamos… Un placer culpable, vamos. 

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