Juegos Sucios (2013) de E.L. Katz


El libre albedrío de los necios.

¿Quién no ha jugado alguna vez al "no te atreves a..."? Sí, el juego en el que se reúnen una panda de amigos con una ingente cantidad de alcohol (cerveza a ser posible) y que, tras charlas del tipo montemos un bar, se acaba proponiendo una serie de retos, a cada cual más over the top, hasta acabar desnudo pidiéndole la hora a un tipo que pasea su perro a altas horas de la mañana...esto no me ha pasado a mí, que conste.

Pues este film es eso multiplicado por un millón.

Juegos sucios se trata de una comedia negrísima, donde el in crescendo de burradas alcanza tales cotas de locura que finalmente te tienes que reír. No con la risa floja, no, si no la carcajada pura y dura. Ver cómo estos dos amigos se dejan manipular cual marionetas por una pareja sin escrúpulos, la cual les va poniendo una serie de pruebas a cada cual más cafre, cuyo resultado será obtener una suma de dinero bastante sustanciosa que ambos, en principio, necesitan con urgencia.

E.L. Katz realiza con su ópera prima un juego de espejos, parecido al que veíamos en el último segmento de Four Rooms (broma incluida), donde nada es lo que parece y el despiste es la tónica general. Los giros de guión, las motivaciones variables de los personajes o una trama que nunca vemos por dónde va a salir son la tónica general, que converge en un final que, pese a dejar de entreverse cerca de la mitad, consigue resultar sorprendente. Hablando de Katz, muchos han visto un toque tarantiniano en su forma de rodar, compaginando parrafadas dialécticas con la dirección más hiperactiva, aunque yo diría que por momentos se acerca al más al Robert Rodriguez de los buenos años, pero con la suficiente entidad propia - el principio en el bar - para resultar original. Seguiremos sus pasos, por lo pronto le vemos en ABC´s of the Death en el segmento de A of Amateur.

Cabe destacar el trabajo de los cuatro (y casi únicos) actores del film, los cuales interpretan de maravilla unos roles que en principio nos resultarán un tanto arquetípicos, pero que con el devenir de la trama se irán revelando más complejos, evolucionando según avanza este "juego". Todos ellos son viejos conocidos para los amantes del género, si bien seran el veterano David Koechner (El reportero y Destino Final 5) y la no menos veterana por joven Sara Paxton (La última casa a la izquierda y The Innkeepers) los más reconocibles para el gran público - aunque los dos protagonitas principales, Pat Healy y Ethan Embry, han tenido papeles destacados en films de la talla de Gohst World, Magnolia o Habitación sin salida respectivamente -.
Los efectos físicos y de maquillaje que nos encontramos, aunque no tan efectistas para que salga disparada la sangre a chorros, si son lo bastante "creíbles", y hacen que el film acabe convirtiéndose en un festival de narices rotas, desencajamiento de extremidades, (auto)amputaciones de dedos y mucha hemoglobina.

En resumidas cuentas, un comedia negra divertidísima, bien rodada, mejor interpretada y con un ritmo acojonante, puede ser una de las mejores sorpresas que me he llevado en una sala de cine en años.
No se la pierdan.

Nota: 8

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