ESPECIAL NAVIDAD. DIA 7: "Rare Exports. A Christmas Tale" (2010) de Jalmari Helander.


DIA 7: Bombón de chocolate helado.



Después de tocar el tema navideño desde una perspectiva norteamericana, hoy saltamos el charco al Viejo Continente para irnos a la patria chica de Santa Claus, Laponia, Finlandia.
Hasta hace pocos años, la filmografía exportable del país nórdico se reducía casi a las depresivas películas de Aki Kaurismaki. Pero desde hace poco más de un lustro, han comenzado a distribuir películas de género, como el resto de países escandinavos. Ejemplos son: “Imaginaerum” de Stobe Harju, “Dark Floors” de Pete Riski, “Iron Sky” de Timo Vuorensola, o “Skeleton Crew” de Tommi Lepola. Pero me atrevo a decir que la más importante, reconocida y premiada es este “Rare Exports” de Jalmari Herlander.
La historia de “Rare Exports” viene precedida por sendas cortometrajes de 2003 y 2005, dirigidos por el mismo Herlander, pero no son necesarios para disfrutar del film que tenemos hoy. En resumidas cuentas, tenemos al pequeño Pietari, que vive cerca de una montaña que guarda un terrible secreto relacionado con un grupo de científicos y el verdadero origen de Santa Claus.



Este film contiene lo que yo llamo características positivas de films nórdicos de género: Para comenzar, una corta duración, y así no ponen paja que entorpezcan el desarrollo de acontecimientos. También se aprovechan de los paisajes nevados de taiga y tundra que existe al norte de país, dándole así un aire de fantasía o de cuento. Y en tercer lugar, son conscientes que sus productos son entretenimiento y no dudan en añadir toques de comedia y aventura para que el espectáculo no decaíga y el espectador se divierta durante los 80 minutos de media que duran estas películas.
Además de los 3 puntos del párrafo anterior, destacaría en esta película las actuaciones. Por un lado tenemos a Onni Tomilla como el pequeño Pietari, un niño lapón que recuerda –como el resto de la película- a esos niños curiosos de las pelis de los 80, en la órbita de los chavales de “Exploradores” o “Una pandilla alucinante”. Y como su némesis, tenemos a Peeter Jakobi –que murió hace 3 meses- como el Santa Claus que parece ser se oculta en la montaña. Jakobi nos ofrece una interpretación completamente física de un ser que en ocasiones acojona. Y junto a ellos, un grupo de secundarios entre familiares, científicos y cazadores que le dan empaque al asunto.




Quizás el mayor problema de la película –y que hizo que mucha gente se echara las manos a la cabeza tras ver que ganó el Premio a Mejor Película en Sitges- sea su tono y la forma de venderla. Recuerdo durante meses antes del estreno, que por Internet veías posters, fotos promocionales o teasers; que hacían pensar que estábamos ante una cinta de terror con todas las de la ley. Pero, luego la película resultó ser una película de aventuras con algún sustillo que otro, pero con una vocación aventurera más que terrorífica. Pero aún y todo, en mi opinión puede ser una de esas películas puente, para aquellos pre adolescentes que busquen alguna emoción fuerte.

En resumidas cuentas, una película muy divertida –y diferente- para disfrutar en estas fiestas. Perfecta para aquellos fans acérrimos de los Tres Reyes Magos y que no aguantan al barbudo rojo.

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