ESPECIAL NAVIDAD. DIA 6: Los Teleñecos en cuento de Navidad (1992) de Brian Henson.

DIA 6: Bombón con recubrimiento de fieltro.

¡Oh si amigos! Ha llegado el momento Charles Dickens. El autor inglés y sus numerosas adaptaciones no podían faltar en un Especial Navideño. Hay decenas de adaptaciones de diferente pelaje –más o menos ortodoxas- que podría haber puesto en la lista: “Los fantasmas atacan al jefe” o “Los fantasmas de mis exnovias”, por solo citar un par de ejemplos. Pero para la ocasión os traigo la versión que en mi casa no falta ninguna Navidad, la de los Teleñecos.
Este film conserva toda la esencia de la obra de Dickens, pero acercándolo al mundo teleñequil con gran acierto. En esta cinta no falta nadie: Tenemos a Rizzo y Gonzo como unos excelentes narradores, Gustavo y Peggy como el matrimonio Cratchit, y por encima de todos ellos a Michael Caine como un superlativo Ebenezer Scrooge. Se podría pensar que este era un mero papel alimenticio –de los de para pagarse el chalet- que tanto hizo el actor inglés en los ochenta y noventa –“El enjambre”, “Tiburón. La venganza” o “En tierra peligrosa”-. Pero el londinense siempre que se le pregunta sobre el tema  dice que es uno de sus papeles más queridos. Y hace bien, ya que en mi opinión es el mejor Scrooge – o imitación de- que haya visto en la pantalla.



Resumiendo la historia, ya que creo que todo el mundo debe conocerla, estamos en el Londres victoriano. Es la víspera de Navidad, y Mr. Scrooge es un usurero que trata fatal a sus empleados. Y todo ello viene por un trauma de juventud. En resumidas cuentas; es un amargado que odia la Navidad. Pero el día de Nochebuena recibirá la visita de tres fantasmas que tratarán de hacerle cambiar. ¿Lo lograrán?
Lo primero que llama la atención de la película es su diseño de producción, a medio camino entre un escenario teatral y una creación desde cero, a lo Hobbiton. Todo es un despliegue de color y detalle: Ya sean las calles atiborradas de gente con vestiduras dignas de “Downton Abbey” o los interiores de las casas llenos de muebles y abalorios. Por no hablar de los teleñecos en sí, perfectamente integrados en la escena y sin resultar un estorbo cuando están acompañados por seres humanos.



Otro punto fuerte son los números musicales, que aunque no te guste tipo de películas acabaras tarareando mucho después de haber terminado el film. Números musicales, que por cierto ganan mucho con el doblaje neutro que podemos encontrar, y que no chirría por ningún lado.

En resumidas cuentas, en mi opinión, la mejor adaptación del clásico de Dickens, y la mejor película de los Teleñecos. Con un gran diseño de producción y sobretodo un ritmo a prueba de bombas que  mantendrán a los nanos pegados a la pantalla como gatos de escayola. Perfecta mientras se prepara la cena de Nochebuena y no quieres que la chavalada esté por medio.

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