ESPECIAL NAVIDAD. DIA 25 "Eduardo Manostijeras" (1990) de Tim Burton.


DIA 25: Turrón bien cortadito.



Nos acercamos ya al final de este especial, siendo esta la última película de nuestro calendario –aunque mañana tendremos traca final-. Y en mi opinión, esta es otra de esas películas navideñas que tienen de todo para poner de acuerdo a todos los miembros de la familia a la hora de elegir película post comilona: “Eduardo Manostijeras” de Tim Burton.
Esta película nos sitúa en un indeterminado pueblo californiano –similar al cual se crió el director- unas semanas antes de Navidad, aunque haga un tiempo envidiable. En este pueblo vive Peg, con su familia. Ella es una vendedora de Avon que un día, harta de no realizar una venta decide ir a la mansión que preside la colina y que según los vecinos está embrujada. Allí encontrará un joven llamado Edward que tiene tijeras en lugar de manos. Ella decidirá llevárselo a su casa, trastocando las vidas de la familia y del resto del pueblo.



Lo primero que llama la atención de esta película eminentemente navideña es su estilo; ya que este film aúna lo mejor y lo peor de Tim Burton. Desde los mismísimos títulos de créditos vemos los pilares fílmicos del director californiano: Un estilo barroco sobrecargado, un contraste entre luces y sombras cercano al cartoon de Tex Avery,  una revisión del american way of life y personajes protoemos que en algún momento que otro pondrán nuestros nervios a prueba.
La historia está contada como un cuento de hadas en el cual la maravillosa música de Danny Elfman –un clásico moderno- casa de manera perfecta con paisajes y situaciones. Una partitura genial que aún sigue sentando cátedra a la hora de crear situaciones oníricas y románticas.
Tras el éxito brutal que supuso su adaptación de Batman, Tim Burton tuvo carta blanca para hacer lo que quisiera. Y es en estas situaciones cuando Burton se luce. Juntando esfuerzos con Caroline Thompson, creó una historia que supuso un salto de gigante para su carrera –que coronaría con “Ed Wood”, su mejor película- y para la de los actores protagonistas.




¿Cómo hablar de “Eduardo Manostijeras” sin nombrar a Johnny Depp? Si en el artículo sobre “La jungla de cristal” decía que Bruce Willis y John McClean eran la misma persona, lo mismo se puede decir de este Eduardo Manostijeras y Johnny Depp…Bueno, hasta la irrupción de Jack Sparrow, pero eso es otra historia. En la cinta que hoy nos ocupa, Depp realiza una muy buena interpretación de una persona -¿artificial?- que no se ha relacionado más allá de la mansión donde nació. Una especie de Kaspar Hauser lleno de inocencia. Acercándose a los actores del expresionismo alemán –las semejanzas de su Edward con el Cesare de Conrad Veidt en “El gabinete del Doctor Caligari” son más que evidentes-, nos regala un personaje central grandioso, mostrándonos como la bondad y la inocencia no tienen cabida en una sociedad corrompida, aunque por fuera parezca impoluta y sin mácula con sus cielos siempre azules y sus perfectos bungalows coloridos.
Y junto a Depp, tenemos a Winona Ryder como Kim, la hija de Peg y amor de Edward. Esta película supuso la entrada en la madurez interpretativa para la actriz de Minnesota y el trampolín para proyectos que le granjearían sendas nominaciones a los Oscar, como sus trabajos en “La edad de la inocencia” y “Mujercitas”. En “Eduardo Manostijeras” nos muestra el talento que tiene para destacar aunque no tenga muchos minutos en pantalla. Un doble papel que sin duda era un caramelito para cualquier actriz de la época.

En definitiva, una de las películas que ayudan a construir el apelativo película bonita con su historia de amor, su música conmovedora, su ritmo in crescendo y su mensaje. En definitiva, la película perfecta para ver junto a un vaso con sal de frutas el día 25.

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