ESPECIAL NAVIDAD. DIA 14: "La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada" (1997) de Andy Knight.


DIA 14: Bombón de CGI.


En el día de hoy traemos película Disney. Pero no os llevéis a engaño es una peli Disney de castigo. Una de esas películas directa para video que cogían Clásicos Disney  y se creaban secuelas con el objetivo de que padres ávidos de paz en sus casa las alquilasen y encasquetasen a sus hijos, creyendo que estaban trayendo algo a la altura del original. En contadas ocasiones podías encontrar algo con cierta magia, como  “El rey León 3: Hakuna Matata”, con algunos chistes de pedos con Timón y Pumba ciertamente graciosos. Pero lamentablemente, esta “La bella y la bestia 2: Una navidad encantada” no entra en esta selecta categoría. Así que en palabras de Gandalf: Huid insensatos.
Una cosa positiva que se le puede sacar a la cinta es cierta originalidad en su planteamiento. Otros remakes directos a video, como los de “Aladdin” o “La sirenita” tan solo colocan la historia después de los acontecimientos ocurridos en los originales. Pero en esta cinta de hoy, nos sitúan la trama en mitad de la película anterior. Esto tiene una serie de pros, ya conocemos a los personajes, ya conocemos el trasfondo y como conocemos como acaba la historia Bella-Bestia podemos tener un sentimiento de omnisciencia respecto a la historia que la hace más llevadera. Pero hay un pero muy importante, la gran mayoría de lo que aquí se cuenta no tiene nada que ver con lo que se ve en la película original. Me explico, la película se sitúa durante las navidades que Bella pasa prisionera en el castillo. Si recordamos el original, esta parte aparece, siendo la época en la que Bestia comienza a cambiar su actitud. Pero lo que sucede es que los hechos contados en esta secuela tiene demasiada relevancia para que sean obviados (siempre que pensemos en el díptico como una misma temporal) Bueno, me callo ya en este aspecto porque creo que le estoy tratando de buscar los tres pies al gato.



En cuanto al argumento, Bella quiere celebrar la Navidad y aunque los habitantes del castillo están con ella, también tienen miedo de la Bestia ya que esta no quiere que se celebre debido a que su transformación ocurrió ese día. Y por otro lado tenemos a Forte, un órgano malvado que por un lado apoya a la Bestia en su cruzada anti navideña, pero por otro lado parece que apoya a Bella a que celebre la Navidad. Pero su objetivo es claro: acabar con Bella para que todo vuelva a ser como antes.



En cuanto a la animación, esta tiene poco que ver con el original. Si esta fue un gran salto hacia delante, sobretodo en la escena del baile, esta es un salto hacia atrás. Tenemos todo el rato los mismos fondos, los movimientos son muy poco fluidos, se intentan incluir pocos elementos móviles en escena… Y por encima de todo tenemos a Forte, el órgano. Es uno de los personajes Disney más cutremente animados que haya visto. Intentando usar la misma técnica que en la mencionada escena del baile, o la persecución final de “Basil. El ratón superdetective”, el director Andy Knight y su equipo de animadores tratan de crear un personaje creado con animación 3D que tenga la suficiente presencia para ser un buen malo. Pero por el contrario, tenemos un personaje digno de la factoría de Video Brinquedo y sus cutre-copias.




Y en cuanto a un aspecto que en la original eran muy importante: las canciones, si en “La bella y la bestia” servían para explicar la situación o como elemento acelerador de la historia, y sobre todo eran bonitas y muy bien acabadas; aquí están metidas con calzador y en cuanto a la calidad mejor ni hablar. Parece que desde el principio supieran que debían darle una canción a Bella, otra a la bestia, otra al malo y otra para que el resto se lucieran. Una recomendación para tratar de mejorarlo es hacer el típico juego de chupitos, y cada vez que alguien cante la palabra acebo, toca beber.

En definitiva, un pestiño de mucho cuidado; que ensucia el nombre de uno de los clásicos Disney que mejor ha envejecido. Tan solo recomendable para los más pequeños de la casa, o aquellos con unas tragaderas a prueba de bombas.

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