The Bay (2012) de Barry Levinson



Somos la causa de nuestra desgracia.

Durante el año 2012 tuve lo que se puede llamar una etapa oscura dentro de mi vida. Si bien fue uno de los momentos clave a nivel profesional gracias a la realización de The stairs, mi primer corto en calidad de guionista, la asociación con la productora Mitsfist y la apertura de esta página (que por entonces era un simple blog), en el terreno personal fue sin duda uno de los peores años que puedo recordar, y que no detallaré aquí porque no soy Wallestein.
Supongo que mi nivel de apatía era tan evidente, que el por aquél entonces colega/socio Manuel Barrios decidió presionarme para asistir al Festival de Sitges, evento donde íbamos a presentar el citado corto, y al que me negué por no estar demasiado animado, pero ante la insistencia (desmedida) de mi amigo acabé cediendo para hacer mi primer viaje al Festival de Festivales.
Ya allí, llegamos a las diez de la noche, y pese a no poder conseguir unas entradas para ver Maniac, si pudimos hacernos con unas (todavía no teníamos los pases de exhibición) para la maratón de por la noche, que comprendían los films V/H/S, Area 407 y The Bay. Aunque aguanté como un campeón la primera, principalmente porque es una maravilla, la segunda se me hizo harto pesada (y lo es) y el sueño finalmente me venció antes de llegar a la mitad. Lo siguiente que recuerdo fue entre ver como una señora con llena de úlceras por el cuerpo gritaba en pantalla...espera..¿qué? Mágicamente mi cuerpo se espabiló de golpe y las ganas de ver la película en cuestión fueron más que las pocas horas de sueño que tenía a mis espaldas, así que presto me dejé sumergir en las profundidades de esta bahía de sangre, orquestada por la mano de (sorpresa) Barry Levinson.

El film, rodado con apañado formato found footage en dónde se juega con los múltiples puntos de vista- una niña con el móvil, web cam, cámara de periodistas, videollamadas...-, nos plantea una serie de cuestiones que muchos de nosotros nos habremos hecho alguna que otra vez; ¿no será tarde para poder salvar el mundo de nosotros mismos?, ¿en verdad hemos jodido tanto el planeta que ya no hay marcha atrás? y finalmente ¿seremos la causa de nuestra destrucción como especie? Supongo que Barry Levinson al hacer The Bay no trata de ir más allá de facturar un simple entretenimiento, exagerando en todo momento y en donde encontramos una serie de guiños a las películas de terrores marinos y de denuncia ecológica que tan en boga estaban en los setenta y ochenta - desde Vinieron de dentro de.., Piraña, La amenaza de Andrómeda o incluso Tiburón -, pero que no deja de poner sobre la mesa estas cuestiones tan interesantes que nos harán plantearnos del modo en el que el ser humano hace las cosas. Tras un visionado reciente pude ver otras cosas, como por ejemplo una dura crítica a lo alienados que estamos a grabarnos en vídeo, ejemplificado en unos chavales que son devorados sin soltar el móvil, o a cuestiones mas relativas a la vida en un pueblo del medio este americano, en donde si no lo vemos no nos importa, aunque esto también sería aplicable a cualquier parte del mundo occidental.

Los actores sin duda sería lo menos destacable del conjunto. Pese a contar con un reparto de caras reconocibles del género, como Kristen Connolly (a la que vi un día después en The cabin in the woods), Christopher Denham (Shutter Island), Anthony Reynolds (El dragón rojo) o Frank Deal (Don´t Stop), ninguno de ellos es que ejerza una interpretación para el recuerdo, quedándose la mayoría en correctas o simplemente episódicas, como es el caso de Connolly a la que solamente la dejan lucirse cerca del final. La en principio protagonista y finalmente narradora de la historia, Kether Donohue, tiene un peso en la trama más bien escaso, quedándose en mero nexo de la acción pasada y futura, además su personaje sale muy pronto fuera de pantalla, sin apenas haber aportado algo a la historia.

Una pregunta antes de terminar, ¿no os cansa ya ese subtitulo "de los productores de..." que para nuestra desgracia abunda tanto en el cine de terror últimamente? En serio ¿es necesario que nos recuerden que fueron los mismos que pusieron la pasta a un título que lo petó en la taquilla la temporada pasada? Como si eso fuera garantía de la calidad final que va a tener el film, digo yo.

En resumidas cuentas, más que un film de terror con monstruos marinos de por medio (que lo es en cierto modo), Barry Levinson dirige un thriller rodado en formato found footage que acaba resultando muy entretenido. Con un discurso muy claro, es cierto que hay detalles en la trama que no hacen que destaque más, y por supuesto no es una película que viene aquí a reinventar el género. pero el rato que dure os mantendrá pegados a la pantalla.

P.D. Recomiendo verla en V.O.S.E, puesto que salvo algunas excepciones los dobladores al castellano de la cinta parecen estar acatarrados en todo momento.

Nota: 7

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