Sitges 2014: Asmodexia (2014) de Marc Carrete


No profanar el sueño de los poseídos

Mucho se ha escrito/hablado de la ópera prima del director de origen catalán Marc Carreté.
Muchas cosas negativas.
Palos con punta, hablando en plata.
Y claro, tras oír lo unánime que era esta opinión entre la prensa "entendida", como un borrego, me dejé influenciar por estas críticas que directamente la tildaban como la peor película que había pasado por el festival, ya no hablamos de años, si no de décadas, y por supuesto huí de ella como de la peste.
Pero, ah, amigos míos, los prejuicios y las vueltas que da la vida están en batalla constante, y más cuando trabajas en un cine, donde en una tarde cualquiera te mandan una copia precisamente de esa película, y de la que tienes que hacer un chequeo para su proyección de la semana siguiente.
Tras verla pude constatar dos cosas:

1ª- Soy un borrego el cual jamás volverá a seguir el vox populi...espero.

2ª- Con sus fallos, la película está a años luz de ser una mierda.

Asmodexia nos narra una película de exorcismos, con un aire de road movie durante sus primeros compases, en donde seguimos los pasos de un anciano y su nieta por una tierra condenada por el demonio. Paralelamente vemos como una mujer se debate entre la cordura y la locura dentro de un manicomio sacado de una pesadilla.

Uno de los principales detalles que desbaratan esa coletilla de "mala película" que persigue al film, se desbarata en los primeros compases de la historia, donde vemos a una ¿endemoniada? en pleno parto, mientras el anciano intenta realizar un exorcismo. La fotografía en tonalidad fría, el maquillaje de los intérpretes, la manera en la que está filmada - planos cortos la mayoría - hacen que nos metamos en harina inmediatamente, plus añadido a esos efectos de sonido para mayor sensación de angustia, y que contrastan con la siguiente escena en donde todo se ha calmado. La acción se traslada al exterior, donde hay mayor claridad, y vemos al exorcista con una niña charlando normalmente. Nada mal para una "mala película", ¿no?

El juego de contrastes que hace el director durante todo el film, donde apenas hemos pasado de una escena dinámica a una pausada, hace que nos mantengamos siempre en un grado de incomodidad absoluto, atentos siempre a lo que puede venir, aunque es cierto que en contadas ocasiones al alargarse tanto el plano, pueda sacar de quicio, y de paso de la película, a algún que otro espectador. El momento en el que entran al inmueble, cerca del final, en el que vemos como la acción pasa primero a los protagonistas y luego a unas cámaras de seguridad, puede que quede bien estéticamente, pero al aguantarse mucho este falla.

Los intérpretes están correctos en sus roles, siendo la joven actriz Claudia Pons la que brille más dentro de un papel de mayor complejidad.

Su vuelta de tuerca final (que no desvelaré por aquí) hace cuadrar más o menos todas las subtramas expuestas durante el film, no obstante quedan ciertas cosas clave en el aire, como son ciertos aspectos de uno de los protagonista, y algún cabo suelto que queda en el aire. Aún con eso, este es un punto y final coherente al resto de lo que hemos visto previamente, e incluso a más de un espectador le pillará desprevenido, y un con cierto toque a Fulci como bien apuntó mi amigo Surfman.

En resumidas cuentas, pese a resultar en ocasiones desequilibrado por culpa de un guión al que le cuesta arrancar, lo cierto es que no se trata del film terrible que todo el mundo ha querido ver, al contrario, el film de Marc Carreté se puede ver y disfrutar de principio a fin, más aún si eres fan del fantaterror.
Los prejuicios dejarlos en la puerta, que ahí no molestan.

Nota: 6

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