Caminando entre las Tumbas (2014) de Scott Frank



Violento y sórdido relato negro totalmente recomendable


Contento quedas cuando te das de morros con una de esas sorpresas ocultas en la cartelera. Ejemplo claro de ello es "Caminando entre las tumbas". Y que conste que no es una film de acción al uso, ¡Qué demonios! Ni siquiera es un film de acción, por mucho que veamos en su cartel a Liam Neeson en un cementerio y portando una pipa con cara de pocos amigos, poco o nada tiene que ver con "Venganza" (2008).


Es una historia más tirando al pulp. Basada en una novela de Lawrence Block, el comienzo no nos cuenta nada que no hubiéramos visto antes; agente de policía retirado y ex-alcóholico con medalla al valor, de atormentado pasado y que ahora trabaja como investigador privado. Papel, por cierto, que le viene al pelo al bueno de Qui-Gon Jinn. Entonces se le propone un caso turbio en el que tiene que dar caza a unos desalmados que secuestran a la mujer de un narco con pasta. Cuando estos cobran el rescate, en vez de entregarla, la matan y la trocean para, ahora si, entregarla en bolsitas de droga ocultas en un maletero de un coche abandonado. Original forma de entregar un cadáver a un camello, no lo neguemos.


La historia avanza lentamente, sin prisas, no las necesita para nada. Según progresa la trama se vuelve más negra y sombría a la vez que Neeson ahonda en el caso, pasando de thriller policíaco a suspense total a paso tranquilo pero eficaz. Durante un momento, cuando se comienza a descubrir el origen de los maleantes, el film toma un rumbo perfecto, metiéndose en los pantanosos terrenos de las snuff movies y los sótanos clandestinos de muchos de los videoclubs de la época (finales de los 90) que comerciaban con material enfermo. Por desgracia rápido se desvía de aquí, pasando solo por encima, pero dejándonos una secuencia genial sobre este asunto. A mí, personalmente me habría encantado que hubiera tirado por los derroteros del submundo de los audiovisuales prohibidos al más puro estilo "Asesinato en 8 mm" (1999). 


Ya hacia el final llega la acción, ruda y violenta pero con cuentagotas, convirtiéndose en un simple complemento con el que contar para ayudar a dar fin a la película. 

En resumidas cuentas, un film neo-noir, de gran factura y un guión perfectamente medido. De obligada visión.

NOTA: 8

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