Perdida (2014) de David Fincher


El matrimonio es una farsa


Y volvía a las carteleras David Fincher con un inquietante thriller lleno de magnetismo, dinámica y buen hacer cinematográfico. En esta ocasión, la obra, es una adaptación de una novela policíaca de mismo título firmada por Gillian Flynn, acondicionado a guión cinematográfico por él mismo además.


En primer lugar, se nos presenta la historia. La de un matrimonio perfecto, que se jacta de no ser como los demás, un matrimonio en el que todo funciona. Mientras, la película interactúa mediante cambios de secuencias temporales en guión con las primeras horas de la desaparición del personaje que interpreta Rosamund Pike. Interesante y mucho. A grandes rasgos el film está dividido en dos grandes y reconocibles partes, siendo la primera una especie de juego entre los personajes que no son los protagonistas y los espectadores y las acciones que a estos no se les revelan. A medio camino entre el suspense y el thriller policíaco se van despejando incógnitas y dando informaciones importantísimas para el desarrollo de la trama. Aprovecha también, para desmantelar la realidad del matrimonio de los protagonistas, unos protagonistas brillantes por cierto y en especial Ben Affleck que da vida a un personaje frío, ocultista y con el que se consigue empatizar. 


En la segunda parte, cuando se revela uno de los sucesos más importantes de la cinta, esta pasa a tener otro tono, más desenfrenado. Todo se acelera y aunque pierde cierto encanto, el encanto del enigma, sigue manteniéndote amarrado con fuerza a tu butaca como si estuvieras siendo víctima de un brutal huracán. Además se siguen resolviendo cuestiones que hacen que el puzzle termine por encajar. ¿Y cuándo encaja qué? Pues llega el final amigos, un final insípido y decepcionante que para nada está al nivel del resto de la cinta. Un final además cambiado del manuscrito original. En cualquier caso, no funciona.

Y no podía terminar sin mencionar la polémica que en algunos entornos ha causado la obra de Fincher. Hay gente que la tacha de misógina y ultramachista, error absoluto. En el otro extremo tenemos a los que afirman que es el culmen del cine feminista, equivocación total. No es ni una cosa ni la otra, pero siempre habrá quien crea ver algo donde no está a su libre interpretación para su conveniencia.


En resumidas cuentas, una astuta y cruel historia contada con fuerza, atracción y que no se hace larga ante su extensa duración.

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