Sataembre: Noche en el tren del terror (1985) de John Carr


Próxima estación: El bochornorl

Un Satanás con pinta de mafioso italiano, viaja junto a Papá Noel  Diox en un tren de vapor. Para hacer mas ameno el viaje - a parte de ver las ¿coreografías? de un cutrongo grupo de break que les acompaña en el viaje - la extraña pareja se va repartiendo las almas de la gente que muere en las historias que se ven en su nubevisión.

Las historias, en realidad fragmentos de películas - de ahí que los directores acreditados sean tantos - que no llegaron a estrenarse y que el montador empalmó con el culo, en las que está dividido el film son las siguientes: un hospital psiquiátrico (creo) que se dedica al noble arte del tráfico de órganos, un grupo de ricachones con aficiones tan respetables como el intentar matarse de la forma más sórdida posible y la venida de un nuevo anticristo...aunque eso último no queda del todo claro.

Los tres casos (tal y como los llaman) en verdad no están del todo mal, siendo la mejor la segunda y la peor la última, lo malo es que están tan mal rodadas y peor conectadas entre sí que acaban por desconcertarte. Se nota mucho que los fragmentos en cuestión son independientes los unos de los otros; la historia que sirve de nexo de unión, la de Diox y el Diablo, no consigue aunar en forma de historia común, varios momentos a lo largo de una misma historia vemos como están extraídos de otra película (en la tercera sobretodo) o que han tirado por lo fácil y han alterado el orden de las escenas, y, para mí el caso más flagrante, es cuando vemos como un actor repite en distinto papel.
Vamos, como si los directores hubieran elegido al tuntún las historias y se las hubieran dado a un montador ciego...que añadió entremedias a su sobrino y a los amigos bailando break dance.

En los actores encontramos a un acabado Cameron Michel (Supersonic man) que seguramente estaría borracho como un Lemúr, a Richard Moll (House: Una casa alucinante) en un papel doble, siendo el único que más o menos lo hace bien de todo el reparto, John Phillip Law, el recordado ángel de Barbarella, como un imposible imán de mujeres, y unos Ferdy Mayne (El baile de los Vampiros) y Tony Giorgio (El Padrino) en los papeles de...sic...Dios y Satanás. También pululan por ahí un sirviente negro de Dios, lo que demuestra que Akira Toriyama tenía razón al añadir a Mr. Popó, y un grupo de chavales que...¿Qué decir de ellos?

En resumidas cuentas, un día de estos haré un Top10 de las películas tremebundas que visto en mi vida, y fijo que esta entraría dentro...bueno, seguramente no, porque mira que he visto autentica purria. Mucha. En realidad Noche en el tren del terror, exceptuando los momentos musicales de vergüenza ajena, se hace una película entretenida, te ríes bastante y dura muy poco.
Lo mejor para ver con unos colegas con ganas de cachondeo (in)sano.

Nota: 999

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