Sataembre: Warlock (1988) de Steve Miner


Warlock el brujo es un servidor de Satán que pretende destruir la tierra liberando a su señor. Apresado durante el siglo XV, y a punto de ser ajusticiado por sus crímenes, Warlock escapa a través de un vórtice que le hará transportarse hasta nuestros días, donde seguirá la pista a las páginas de un grimorio que contiene el verdadero nombre de su señor. De pronunciarse dicho nombre, las fuerzas demoníacas desatarían un infierno en la tierra.

Es curioso como recuerdo mi infancia. La mayoría de veces es verme a mí junto a mi hermano frente a la tele viendo alguna película del domingo por la tarde en Telemadrid, donde ponían las películkas de estreno, o si no de él y yo por la noche viendo en Antena 3 una de las películas que mi padre calificaba como "prohibidas". No, no me refiero a porno, si no al terror....aunque esas también las ponían por la noche antes de South Park. Bueno, el caso es que recuerdo como mi hermano y yo bajábamos por la noche en el más absoluto de los silencios al salón, y como encendíamos la televisión y a toda prisa bajábamos el volumen a toda prisa, dejándolo en dos barras el sonido, para no despertar a nuestros padres.
Con el tiempo supe que ellos sabían de esas escapadas nocturnas (al parecer muy sigilosos no éramos), pero el caso que por esa época nos sentíamos unos Ninjas.
Una noche se nos hizo tarde, creo que porque mi padre se quedó viendo el fútbol, y llegamos con la película empezada. Nada más encenderla vimos con horror como un hombre arrancaba de un mordisco la lengua a otro hombre (¡A!), y para rematar la jugada, unos minutos después vemos como una mujer se sacaba los ojos y se los da al arranca lenguas. ¿¡Pero qué era esto!? Aún con el miedo en el cuerpo tras lo que acabábamos de ver, mi hermano y yo nos quedamos pegados al televisor, supongo que a la espera de otro momento que nos diera un vuelco a la cabeza, y madre si los hubo; desde una mujer que por culpa de un hechizo se va volviendo vieja gradualmente, niños asesinados para que el brujo (o Warlock) vuele o, y esto me daba pánico, gente que abre su propia tumba. Además, gracias a la película, en un  momento podías leer el auténtico nombre del diablo, cosa que podría causar el fin del mundo de ser pronunciado en voz alta (¡¡¡AA!!! x2).
Al acabar la película, mi hermano y yo sacamos dos conclusiones:
1ª- Teníamos que volver a verla (no la habíamos visto empezar).
2ª- Warlock - luego Julian Sans - nos daba más miedo que Freddy, que ya es decir. Le cogí tanta tirria, que celebré la muerte de su personaje en (SPOILERS) Aracnofobia.
Con el tiempo supe que el film en cuestión era Warlok: El brujo, una película que tenía dos continuaciones más, de las que hablaré en unos párrafos, y que tenía como director a tipo que hizo la de (por entonces) última entrega de Halloween.
Los protagonistas, aparte del mentado Sands (brr), encontramos a la prima del director Bryan Signer (y hermana del de V), Lori Signer, muy guapa por cierto, en el papel de una chica que va envejeciendo veinte años cada día que pasa, y a Richar E. Grant, recordado por...que se joda...la película de las Spicegirls, en el papel del ¿Inquisidor? Redferne. Los tres hacen un buen trabajo, aunque el que más cala entre el público es, lógicamente, Sands como villano de la función. Si bien su voz era rara, como de viejo gracioso, era un cabrón de tomo y lomo que se cepillaba a cuantos estuvieran en su camino, a ser posible de la manera más cruenta e imaginativa posible.
Vista ahora, bueno, aunque Sands haya perdido todo lo intimidante que tenía gracias a las películas que hizo tras esta, y que sus efectos especiales han quedado algo desfasados - pese a que algunas cosas aún siguen estando bastante bien como la batalla en el cementerio -, lo cierto es que sigue siendo una película de aventuras muy entretenida, y por momentos aún consigue ponerte en tensión gracias a la gran banda sonora creada por Jerry Goldsmith, de la que recordamos sobretodo la fanfarria que acompaña a Warlock.
El director Steve Meiner continuó su carrera sin abandonar el fantástico y en el terror, que compaginó con comedias y dramas de encargo, acabando ya a partir de dos mil diez en la televisión. Suyas son la blandurria Eternamente Joven, Mi mejor enemigo, película que veía en bucle en Canal +, la fallida Halloween H20 (o H2O según un taquillero) o una de las películas favoritas del amigo Surfman: Mandíbulas. De Day of the Death no hablo, que me entra alergia.
Con un final cerrado que debió suponer el final de la andadura de Warlock en la gran pantalla, pero ah amigos, el diberini es el diberini, y este film recaudó lo necesario para que hubiera dos continuaciones más, dirigidas por otros directores, ya que Meiner se negó en rotundo a repetir, y en las que incluso en una podemos ver a Zach Galligan (el de Gremlims) como protagonista. Tanto sus argumentos poco inspirados como que técnicamente son muy pobres, estas continuaciones no dejan de ser unas producciones reguleras que dejan bastante que desear - en especial la tercera, donde Warlock es interpretado por el calvo de Dragones y Mazmorras - pero que vistas en conjunto seguramente harán que paséis un rato entretenido.

En resumidas cuentas, divertida película de aventuras con un inmenso Julian Sans y una tremenda (por guapa) Lori Singer. Brujería y satanismo se dan la mano en una película que, si bien ahora ha perdido en cuanto a Fx, no ha perdido en interés.
Muy recomendable, y si de paso hacéis un triplete con las demás películas de la saga lo pasaréis de lujo.

Nota: 6

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