El Niño (2014) de Daniel Mozón


El precio del poder made in Spain.

Dos jóvenes, El Niño y El Compi, quieren iniciarse en el mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. Riesgo, emociones y mucho dinero para quien sea capaz de recorrer esa distancia en una lancha cargada de hachís que vuela sobre las olas.

Hace unos años Monzón deslumbró a propios y a extraños con Celda 211, un drama carcelario de acción protagonizado por Luis Tosar, en la piel del mítico (y poco dado a vocalizar) Malamadre, que amasó una buena cantidad de dinero en la taquilla española. El film, que desgraciadamente no me gustó demasiado su segundo y tercer acto, arrasó en los premios Goya y se consiguió vender al mercado internacional, agrandando la suma de millones conseguida hasta el momento, y que propició que a Monzón se le diera carta blanca e hiciera lo que le viniera en gana de cara a su siguiente proyecto, que fue un guión que llevaba rondando por su mente desde hace unos no pocos años: El Niño.

Uno de los principales fallos que le veo (sí, empezamos fuerte) es su duración. Comprendo hasta cierto punto que el material del que parte sea basto a más no poder, al fin y al cabo es el mundo del narcotráfico, pero creo que si se hubiera ajustado metraje hasta la hora y media/hora y tres cuartos hubiera sido mejor para el resultado final, ahorrándose algún tiempo muerto - los momentos de persecución en Gibraltar podrían ser más breves -, o si no se opta por recortar, haberle dado más profundidad a algún personaje que queda descolgado según avanza la trama, y de los que hablaré más adelante.

El trabajo de los actores principales para componer unos personajes llenos de matices es encomiable. Pese a que en un principio creemos que Jesús Castro será el prototipo de chuleta poligonero, pronto se descubre como un actor que sabe dotar de alma al personaje que da título a la película, incluso permitiéndose el lujo de mirar cara a cara a los veteranos Luis Tosar y Eduard Fernández, los cuales también desempeñan un trabajo más que digno, sobretodo el primero. Pero el que sin duda roba la película es un Jesús Carroza , un actor que en papeles secundarios, paso a paso (Goya incluido) se está convirtiendo en un actor muy a tener en cuenta...y joder, que le den un protagonista ya.
Desgraciadamente con lo aprovechados que resultan Tosar, Fernández, Castro y Carroza, contrasta con lo desaparecidos que vemos a unos, por otro lado solventes, Sergi López, Moussa Maaskri y Bárbara Lennie a los que presupongo se quedaría mucho de sus interpretaciones en la sala de montaje. Hablando de actores desaprovechados, me parece un error garrafal darle un papel tan episódico, casi un cameo, a un actorazo como Ian McShane, además creo que ni habla directamente (¡!) salvo en una conversación por teléfono.

Técnicamente es lo mejor que se ha visto en un film español desde...coño, desde siempre, si hasta podría hacerse pasar por una película americana. El empleo del HD en este film es ejemplar, se le nota sobretodo en los momentos de persecución (en coche o en barca), donde vemos hasta las virutas de caucho y las partículas de arena saltando a la cámara, eso sí, en la escena de la caída del helicóptero canta un poco el ordenador cuando se enfocan las aspas, pero vamos, un fallo de nada.

Sin duda al ver el tráiler y póster promocional de El Niño más de uno dirá que ni en broma iría a verla. Los ¿creativos? encargados de la promoción del film parecen querer vendernos un producto nacido a rebufo de cierta serie sobre el tráfico de droga entre Marruecos y España que actualmente televisa Telecinco, curiosamente la misma productora de este film. No digo que no hayan aprovechado el tirón de la serie, al fin y al cabo el tirón que ha tenido la serie entre la muchachada ha sido tal que sería un suicidio el no aprovecharse, pero ya os digo que la película de Monzón es radicalmente diferente tanto su temática como su esquema narrativo, incluso diría que este se acerca más al de Perros callejeros.

En resumidas cuentas, un thriller de acción bien planteado y mejor interpretado, que nos hace ver que todavía queda esperanza (o al menos una poca) en nuestro cine si se deja de hacer lo de siempre y  se van unos pasos más allá. No llega a ser un film redondo por culpa de su excesivo metraje, pero se agradece que al menos alguien tenga los santos cojones de hacer una película de acción radicalmente diferente a las que se facturan en este país...y que no sea Torrente o derivados.

Por mí que me den dos de estas al año.

Nota: 7


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