The Expendables 3 (2014) de Patrick Hughes

En un bar entran Blade, Indiana Jones, Terminator, Rocky, Ivan Drago y se sientan a una mesa. En ese momento entra El Zorro, se les acerca y les pregunta “¿Qué van a tomar los señores? Esto es la película, unos viejos amigos que se juntan para pasárselo bien, y de paso sacarse unos duros haciendo una peli.

Esta peli tiene exactamente la misma estructura de guión que la segunda –rescate de un aliado, presentación del malo y escena que hace cabrear a Sly para que ponga a su equipo en marcha-, pero esto no es problema, ya que el guión es lo de menos. Hemos venido a ver leches y chascarrillos. Y al final estamos más que servidos.

Pero como en toda secuela, el más es necesario. En este caso, la película nos presenta a un nuevo grupo de Expendables, el recambio para cuando los viejales ya no puedan dar tiros. Y detrás de estos novatos están los dos peros más grandes que le veo la película. En primer lugar tenemos las típicas escenas de reclutamiento, que parecen un must en todas las pelis de supergrupos –a las primeras pelis de X-MEN me remito-. Pero en este caso se alarga durante más de 20 minutos, cosa que repercute a la duración total de la película, yéndose a las 2 horazas. Y segundo, hay un tramo en la película donde Barney Ross, decide irse a dar tiros solo con la chavalada, sin la ayuda de los veteranos. Y aquí la peli se resiente, ya que estos nuevos personajes –y los actores que los interpretan-, no tienen ni el carisma ni la conciencia de estar en una película paródica que si tienen los iaietes –y que se veía de forma clara en la segunda entrega- haciendo todo más serio y transcendente y perdiendo así la esencia de la serie.




Pero no todas las adiciones al grupo son malas noticias. Porque Stallone es como un director de orquesta rodeado en todo momento de su sinfónica, pero en vez de violines y trombones estos tocan escopetas y RPGs. Y dirigiendo a este grupo, en la piel de Barney Ross, no hay quien le gane. Hay dos nuevos mercenarios que nos alegraran el rato. Por un lado tenemos a un recuperado Wesley Snipes que llega como un experto en anatomía –cirujano para más señas- y en el lanzamiento de cuchillos. Tras estar apartado de la pantalla grande por temas fiscales –cosa que tiene su coña autorreferencial en el film- vuelve en un papel muy bien aprovechado. Y luego tenemos a Antonio Banderas como Galgo, un antiguo legionario español – con escena cantando “Soy el novio de la muerte” incluida- .Que se transforma en el verdadero roba escenas de la película. Ante la ausencia de Terry Crewes en gran parte del metraje –por razones de guión- se nos presenta a Banderas como recurso cómico de altura. Espero que para siguientes pelis de Expendables, Stallone siga contando con él.
Como en las anteriores, lo que más se disfruta son las conversaciones coñeras entre los carrozas, los one liners y los chascarrillos que se van lanzando. Necesario verla en V.O. para disfrutar del vozarrón socarrón de Sly.
Entre los cameos, vemos actores de renombre como Harrison Ford –sustituyendo a Bruce Willis-, Mel Gibson –como el malo de la función- o Robert Davi –en una rápida intervención que parece cortada en la mesa de montaje. Todos correctos y sin desentonar, dejando siempre ganas de que aparezcan más en pantalla.


Como ya hiciera en la anterior peli de la saga, Stallone decidedejar la silla de director a un tercero, en este caso Patrick Hugues. Esta fue una decisión que funcionó magistralmente en la segunda parte, donde dejaron al curtido Simon West – “Con Air” o “La hija del general” -. El problema es que aquí el director es casi novato, siendo lo único que destaca que parece ser el encargado de hacer el remake de “The Raid”. Parafraseando a Marty McFly “¿Qué nos pasa (en el futuro)? ¿Nos volvemos gilipollas o algo asi?. Me hubiera gustado saber como hubiera quedado la película siendo dirigida por Mel Gibson, al cual Stallone se lo ofreció.  Debido a la poca experiencia del director, la película va con el piloto automático hasta una última media hora grandiosa, donde es todo un no parar de tiros, ostias y explosiones. Porque esta es una película que suena fuerte, de las que hay que ir a las salas para disfrutar de la ensalada de tiros que es el último tercio de la película.




En resumidas cuentas, una película de esas que te reconcilia con el cine de acción de toda la vida. Si bien es cierto que en esta se ha rebajado el nivel de violencia de la anterior y que la mano del director no es tan firme como la de Simon West, el film cumple con su objetivo. No engaña, ¿Quieres tiros? Pues estos mercenarios te van a dar plomo hasta que te salga por las orejas. Y todos muy atentos a la escena final del bar –que es el equivalente en estas pelis a los banquetes en la pagina 44 de los comics de Asterix- donde  Arnold Schwarzenegger y Jet Li son protagonistas del mejor gag de la cinta, y hablando de “The Expendables” no es decir poco. 

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