Stage Fright (2014)



The horror picture musical.

Desde la (oh) bella Canadá nos llega la ópera prima de Jerome Sable, un film de terror que pese a sus carencias acaba destacando por encima de las demás propuestas que nos ofrece el género en la actualidad. Algo triste, pero que nos hace ver con diferentes ojos a estas pequeñas propuestas que, como esta y la inminente Oculus, basan sus propuestas en un terror más clásico alejado del manido foud footage o de la truculencia de baratillo, y más cercano en forma y en espíritu al que podríamos ver en un cine de barrio de los ochenta.

Esta originalidad que destacaba al principio radica en ya no solo porque nos vuelven a llevar de "campamento sangriento" (se echaban de menos) o por su marcado sentido de la autoparodia, en la que se atacan incluso a las vacas sagradas del género de terror, si no porque Sable se atreve a añadirle a la cinta momentos de delirante musical, ya sea este un solo, una balada o una coral. Incluso el villano de la función - enfundado en una máscara Kabuki y portando una guitarra eléctrica - se atreve a marcarse unos gorgoritos a lo Gene Simmons mientras acuchilla a un pobre capullo.

En el reparto encontramos a actores-cantantes tan conocidos como Minnie Driver, en modo Drew Barrymore en Scream, o un Meat Loaf salido de madre, aunque todos ellos quedan relegados a un segundo plano ante el pepelón que se marca la protagonista Allie Macdonald, la cual canta, chilla e interpreta con bastante soltura a su sufrido personaje, opositando muy seriamente para ser una scream queen de aquí a unos años. El tiempo lo dirá.

El principal y único fallo que le veo a este film, a parte de su reducido bodycount, es que a mitad de metraje su director deja de explotar los puntos que hacían de este film un trabajo original, es decir, las canciones, las luchas de envidias tras el telón y los personajes salidos de madre dejan de aparecer, acabando por resultar un slasher, entretenido, sí, pero de lo más rutinario. Se podría decir que en lo único que termina por pecar el guión de Sable, es hacer un film que termina por parecerse demasiado a las películas a las que pretende homenajear/criticar.

En resumidas cuentas, una entretenida comedia de terror, resultado de mezclar con buen tino la serie Glee con las películas slashers ambientadas en campamentos, amén de añadir guiños a otras películas de género más clásicas. Podría haber sido mucho mejor, pero sin duda cuando la estéis viendo disfrutaréis de un buen rato.

Nota: 6

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