RINCÓN SURFERO CANÍBAL: Especial Russ Meyer


En mi "Top 10" de tipos a lo que más admiro de la historia del mundo mundial sin lugar a dudas, se encontraría entre los primeros puestos el estadounidense Russ Meyer. 

Este semi-dios californiano de que tristemente nos despedíamos en 2004, era fotógrafo profesional de playboy, guionista y director de películas delirantemente divertidas. Especializado en cine grindhouse, así como nudie (películas de destape americanas) es considerado uno de los maestros de Quentin Tarantino, al que fuertemente ha influenciado a la hora de realizar sus excepcionales pastiches.

Llevo al extremo el concepto de cine de autor, ya que dirigía, producía, guionizaba y fotografiaba todos sus films, es por eso que siempre se repiten unos constantes elementos temáticos que rápidamente lo hacen reconocible.

En el cine de Meyer podemos encontrar un amplio abanico de varios elementos referentísticos que le califican como un fetichista inmediato de alto calibre, véase: Femmes fatales de grandes pechos, cochazos, violencia erótica, rockabilly, motazas... en fin, un adelantado a su época.

De su amplia filmografía a continuación reseño tres de las obras que no os deberíais perder por nada del mundo:



FASTER PUSSYCAT! KILL!  KILL! (1965)

Violencia de género a la inversa

Este sexploitation cuenta una historia interesante cuanto menos: Tres descomunales strippers tienen la costumbre de, una vez terminado su espectáculo nocturno, coger sus coches y salir en busca de problemas a la carretera. Entre carreras ilegales de deportivos sesenteros y una búsqueda incansable por una fortuna oculta en el desierto "Faster Pussycat! Kill! Kill!" podría alzarse como la mejor y más completa película de Meyer.



Bebiendo del universo pop y de los cómics pulp ultraviolentos de la época, nos horrorizamos ante una descomunal Tura Satana (su apellido lo dice todo) que lidera el trío de guerreras neumáticas que harían temblar a la mismísima Ilsa y que no dudan un segundo en propinar palizas a quien sea para conseguir su ansiado objetivo. El polvo del desierto se convierte rápido en un personaje más de la película, junto con su sentido del humor ácido. 



Con alguna que otra incoherencia minúscula, llama la atención su puesta en escena, con composición de planos estéticos y que aún hoy en día disfrutamos en productos de cineastas tan importantes como el tándem Robert Rodríguez-Quentin Tarantino (al que ya mencione con anterioridad). 
Una auténtica oda al exceso, culto obligadísimo. ¿Quién dijo que las películas en blanco y negro eran aburridas?




SUPERVIXENS (1975)

Ante la duda... Road Movie!!!

Diez años después de su obra cumbre, las fijaciones e intenciones de Russ no varían y sigue filmando joyas como la que viene a continuación.

Clint es un trabajador de gasolinera que tras el asesinato de su mujer y quedando él como principal sospechoso del crimen huye por el desierto americano donde se verá acosado por diferentes mujeres que comparten la misma cualidad; el nombre de todas ellas comienza por el prefijo- "Super" (SuperCherry, SuperHaji...) y ¡ah! casualmente también todas disfrutan de amplias tallas de sujetador.


Se trata de una delirante road movie de serie B en potencia, a ritmo de rock and roll, con tintes claramente eróticos y un argumento que bien podría valer para un film pornográfico, narrado de forma episódica. La exhuberante Shari Eubank destaca como la pin-up más atrayente de una cinta en la que la sucesión de situaciones delirantes y surrealistas van en aumento según se desarrolla la compleja trama. Destacar en el apartado técnico la genial fotografía que en todo momento acompaña al film, de colores vivos y un granulado setentero del que gusta.


Otra baza a favor con la que cuenta la película es la incursión de alguna que otra secuencia gore entre su metraje (Fuck yeah!). La violencia presente en "SuperVixens" parece sacada de dibujos animados como "Looney Tunes" o "El Coyote y el Correcaminos", lo cual quiere decir que se hace divertida y exagerada, como el resto de aspectos en la cinta, por lo general. En definitiva, uno de los títulos más apreciados por los fans de Meyer y de la caspa setentera en general. Meritoria y digna.



MOTOR PSYCHO! (1965)

Moteros y venganza

Retrocedemos en el tiempo, de nuevo al 65 para echarle un vistazo a esta "casi" rape & revenge. 

Tres moteros que cabalgan a lomos de preciosidades de dos ruedas van sembrando el pánico allá a donde van, violando y asesinando señoritas sin piedad. Cuando cometen el error de violar a la mujer de un veterano de Vietnam, este les perseguirá buscando vendetta acompañado de Cajun, una viuda a cuyo marido mataron. Tal vez la más floja de las propuestas que os expongo, pero no por ello no es interesante reseñar. Una de las más atípicas películas del maestro californiano.


Se trata de una de las cintas de Meyer en las que más usa el recurso del terror, de hecho es bastante curioso, por que tira de varios elementos a modo de puzzle, incluido el dramático. También es cierto que es un film que no contiene tanta violencia como en el resto de sus obras, de igual modo pasa con su humor negro característico, bastante menos presente que en el resto de sus propuestas. Eso sí, las curvilíneas protagonistas de sus historias si que están ahí, aunque más soft que nunca, ya que no contiene desnudos, al menos íntegros.


Es claramente influenciada por Tex Avery & Co. llevando la etiqueta también de road movie sensual. Como curiosidad original, destacar sus numerosas e ingeniosas metáforas sexuales siendo la más fina de todas ellas la siguiente: en el momento en que uno de los personajes femeninos está a punto de ser violado, Meyer pasa a un plano detalle mostrando como una manguera es introducida en el depósito de un coche. ¿Inspiración? Seguro.

A modo de conclusión podemos afirmar que Russ Meyer fue un cineasta que hizo lo que le vino en gana, disfruto con ello y nos hizo disfrutar de sus políticamente incorrectas obras a nosotros. ¡Tres hurras por él! 

Yo de mayor quiero ser como Russ Meyer.

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