Mi Otro Yo (2013)

Drama familiar camuflado sobre falso terror


La alabada directora Isabel Coixet se adentra con "Mi Otro Yo" en el universo del terror, o por lo menos, eso nos quiere hacer pensar ella. Por que de terror la verdad que nada, si acaso suspense, pero bastante fallido, y como no, pasado por un filtro monoculista que le viene de serie a todo lo que firme la catalana.


Lo que vemos en realidad es la historia dramática de una familia feliz que un día se ve truncada por la caída del padre en la esclerosis, una prosti-madre que aprovecha la ocasión para cometer el adulterio y una adolescente que tiene que sobrevivir a todo ello mientras es trolleada en el instituto. Terror puro.

Sophie Turner (Juego de Tronos) da vida de manera medio insípida a la joven que poco a poco cree ver a una doble suya a su alrededor y que para colmo de males tampoco para de hacerle la vida imposible. Dejando de lado el cisco familiar que nos presentan, el resto del argumento recuerda bastante al de cierto relato de R.L. Stine de la maravillosa colección "Pesadillas" y que llevaba por título "El Gemelo Perverso"... nada... fantasías de post-adolescente.


Y eso que la cosa no empezaba mal. Con varias secuencias fantasmagóricas llevadas a cabo por una cámara nerviosa y con un toque lírico que todavía no empezaba a ser pedante... 

Además, podemos disfrutar rápidamente de la aparición de la siempre bienvenida Geraldine Chaplin, que lleva a cabo un papel/cameo bastante interesante. Pero señoras y señores... meros espejismos. Antes del ecuador de la cinta el aburrimiento invade la pantalla en forma de gafapastismo, el uso de la cámara lenta se vuelve abusivo y todo ese thriller efectista de tinte sobrenatural que se nos planteaba se marcha para siempre, aunque "la gemela perversa" sigue ahí... El sufrimiento afectivo que tanto le gusta retratar a Coixet en sus personajes se adueña del film de tal forma que cualquier otro avance queda varado durante unos minutos, muchos, los suficientes para que te plantees si han cambiado de película y no te has enterado. Y entre que te lo planteas o no, otro cameo reseñable; Leonor Watling.


Ya llegando al desenlace (el final es de traca valenciana) el film toma prestados varios ingredientes del terror más artificial, tales como giros finales inesperados o elipsis alternativas para ayudándose de ellos concluir el film sin sorpresas exageradas y sin que su ajustado guión acabe haciendo aguas definitivamente por todos los lados.

A modo de conclusión me gustaría formular un par de preguntas; ¿Se machacará tanto a esta película como se suele hacer con otras producciones de terror que invaden la cartelera en busca de taquilla fácil? ¿O por el contrario se la defenderá dado lo pretencioso de su propuesta? Hagan juego.


A favor de doña Isabel Coixet he de decir que bravo por atreverse a profanar su carrera (que pensaran muchos) con un género tan triturado como el terror, o por lo menos intentarlo. Al fin y al cabo no deja de ser una propuesta de género.

En resumidas cuentas, una película que sintiéndolo mucho se queda a medio camino entre el género al cien por cien y un drama de sufrimiento sentimental. No satisfará a fans ni de lo uno ni de lo otro.

NOTA: 3

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