Cómo conocí a vuestra madre: Last Forever.


Y se acabó.
Tras nueve años en antena, "Cómo conocí a vuestra madre" se despide como sólo esta serie sabe hacer: con mucha comedia, mucho drama, jugando al despiste durante sus cuarenta y cinco minutos de capítulo y rematar con un final que a muchos os dejará boquiabiertos...para bien o para mal. No amiguitas y amiguitos, ya os digo que este no es el final perfecto por el cual clamábamos desde hace nueve años (¿ya?), al contrario, dista mucho de nuestras previsiones y a más de uno le habrá fastidiado la quiniela. Más adelante me hablaré largo y tendido sobre él, pero una cosa sí he de admitir:
Ni yo ni nadie hubiera escrito un final más acorde con el espíritu de esta serie.
Porque esto es "Last Forever", el fin para una serie tan perfectamente imperfecta como la vida.
Así que preparaos para una ración doble de risas, lágrimas, cabos atados, paraguas que unen parejas, personajes que cierran el círculo mientras otros que maduran, la vuelta del McLarens para celebrar esta gran despedida, ah, y por fin sabréis como se llama el personaje de Cristin Milioti , aunque eso ya nos de igual. Ella siempre será "La Mother".

UN PARAGUAS AMARILLO

La trama nos sitúa al final de la boda entre Robin y Barney, con Ted apunto de marcharse para Chicago esperando el tren que le llevará a Nueva York. Ha sido el fin de semana más duro en la vida de nuestro protagonista. Ha tenido que rechazar al amor de su vida, despedirse de sus amigos, y lo peor, la señora que tiene a su lado no para de hablarle del destino y...¿esa que está bajo el paraguas amarillo no es la bajista que tocaba en la boda?
Lo primero que debo decir antes de ponerme en materia con esta crítica es que te ríes durante todo el capítulo. Nada raro, si en algo destacan los guiones de Bays y Thomas es que te ríes a carcajadas durante los veinte minutos de capítulo, cuarenta y cinco en este caso, eso sí, aquellos de lágrima fácil id preparando el pañuelo porque aquí tendréis material suficiente para hacer rica a la compañía Kleenex. Desde el momento en que vemos el ¿último? choque entre Ted y Barney, nos montamos en una montaña rusa emocional en la que vemos los buenos-malos momentos de esta pandilla durante los diez años posteriores a la boda, culminando en un final que...bueno, ya hablaré del final. El principal fallo que le podemos sacar a esto, es lo apresurado que resulta todo al querer mostrarnos diez años en un suspiro, y a penas llegamos a procesar qué cojones está ocurriendo, además, tras un giro de guión que hay cerca de la mitad que nos deja más descolocados si cabe. Yo lo hubiera dividido en tres capítulos, o capítulo de una hora para que los cabos quedasen cerrados sin prisas. El resultado final sería mejor y muchos de los personajes dejarían cerradas sus tramas sin necesidad de una rápida elipsis.
Los actores están como siempre de diez, pero sin duda hoy habría que destacar a Josh Radnor, el PROTAGONISTA de esta serie . Por muchas veces que el inmenso Neil Patrick Harris sea el centro de miradas, Radnor ha sido siempre el motor de la serie, un hombre que sólo busca ser feliz junto a su Mujer Perfecta (aunque la cague por el camino), y que hoy, tras nueve años y más de doscientos capítulos, lo consigue...aunque no de la manera que cabría esperar. Detalles como la forma en que mira a Milioti, nos hace creer que de veras son pareja, a parte, la química entre ellos es inmensa, los toques de humor involuntario e incluso el final, hacen que desde hoy Ted (Evelyn) Mosby sea mi nuevo héroe...y luego Barney.

Y ASÍ ES CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE

Un capítulo final al que le acaba por pasar factura el poco riesgo que sus autores han querido correr. Se nota que Bays y Thomas han reculado tras lo visto en las últimas temporadas, y han optado por coger el camino rápido, haciendo con esto que se acabasen contradiciendo con una trama que en repetidas ocasiones se había negado por activa y por pasiva. Lo que quiero decir, sin caer en el spoiler, es que una serie como esta, experta en sorprendernos, al final haya logrado dejarnos con cara de poker por jugar sobre seguro, pero, ojo cuidao, eso no termina por restarle interés al mensaje que nos llevan dando desde el comienzo de la serie, la vida puede ser injusta pero no hay nada establecido.
No sé qué es peor, si yo ya me lo olía desde hace mucho y creía que no iban a tener los huevos de hacerlo, o en realidad esperase que fuera otra persona la que...¡¡asco esto de no hacer spoilers!!
Como podéis ver, ha sido un final que para muchos ha resultado irregular, cargados de grandes momentos (el capítulo entero es un cariñoso guiño a los fans) que chocan con otros no tan buenos (ese giro a la mitad y el devenir de los acontecimientos), pero como decía al principio de esta reseña, no deja de ser un digno broche final para una serie que, sí, es imperfecta y en ocasiones repetitiva, pero ¿qué importa? Tras estos nueve años, tanto a mí como a muchos de mi generación, esta serie nos ha hecho pasar tan buenos ratos durante nuestra adolescencia, que ya le perdonamos todo.
Para mí, el final que merecía la serie, explicado a toda prisa, sí, pero mágico de principio a fin. Siempre recordare/mos esta épica historia de cómo Ted conoció a los amores de su vida, y eso amiguitos es lo que cuenta.
Ted, Robin, Barney, Lily y Marshall, hasta siempre.

...DARIO!!

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