Byzantium (2012)



Tras acabar la película y nada mas salir los títulos de créditos, me giré para coger mi abrigo, situado en el asiento que se encontraba a mi izquierda. Me fijé entonces en el chaval sentado a mi lado, seguía sentado, mirando ensimismado la pantalla. 
Raro. 
No creía que una película de estas características tuviera escena post créditos, aún así me volví nuevamente a la pantalla, encontrándome con unas letras  blancas subiendo por el fondo negro. Finalmente, acabé de colocarne la chaqueta, y me giré hacia mis acompañantes, para descubrir con sorpresa que todos en la sala, incluidos mis acompañantes, seguían mirando la pantalla como si esas letras blancas les tuvieran hipnotizados. Como si ellos todavía siguiesen dentro la película, aún compartiendo las desventuras de esta pareja de vampiresas con buen poso. Y es que si una cosa se puede decir del último trabajo del director Neil Jordan ("Entrevista con el vampiro", 1994), es que todo en ella está hecho para que no la olvides fácilmente.

LA ETERNIDAD ES MEJOR COMPARTIDA

Basada en el libreto de Moira Buffini, se nos cuenta la historia de Clara y Eleanor, dos vampiresas (madre e hija) que viajan a lo ancho de Irlanda, escapando de otros seres iguales a ellas y que quieren matarlas. Un día, su peregrinaje las llevan a un pueblo costero, en el que acaban por instalarse en el otrora glamuroso hotel "Byzantium"...pero sus problemas no han hecho más que empezar.
El principal fallo y la principal virtud de este film es su promesa de darnos algo que nunca hemos visto en relación a los vampiros, y bueno, sí, lo consigue a medias. No se niega su intento; el film está salpicado de momentos brillantes, con un uso increíble de la atmósfera y de las localizaciones, amén de una interpretación sobresaliente de las dos protagonistas, pero acaba naufragando al intentar hinchar más un guión que, en realidad, no tiene mucho más que contar pasada la hora de metraje, haciendo que el resto quede como un espeso relleno. Comprendo el mensaje que quiere darnos Jordan; la sangre es más espesa que el agua y esas cosas, pero falla cuando el guión se empieza a alargar, y cuando llega el momento de darle un final se ha perdido por el camino parte del mensaje. Aún así, el cierre de la película, pese a no ser del todo satisfactorio y poco creíble debido a las motivaciones de uno de los personaje, recupera bastante del tempo y añade enteros a su resultado final. 
Cierto que podría haber sido una película mejor, ahí no tengo duda, pero Jordan sigue siendo un director con grandes ideas (la escena de la persecución que empieza en un striptis y acaba en una colchoneta hinchable), además, todavía sigue siendo la persona que mejor ha sabido trasladar los vampiros a la gran pantalla.
El compositor español Javier Navarrete ("El laberinto del fauno"), crea una partitura en la que opresión, tristeza y tensión son las sensaciones predominantes, contrasta eso sí con las (pocas) escenas de amor entre Mark y Eleanor, donde encontramos un leitmotiv más animado. Un tanto a favor del turolense, al que auguro un gran futuro si sigue encadenado consecutivamente estos trabajos.
Respecto al equipo técnico, destacar el gran trabajo de Sean Bobbitt, autor también de la fotografía de "Shame" (Steve McQueen, 2011), que aquí se emplea a fondo con un trabajo con el que ha tocado techo. Es increíble ver lo bien tratadas que están cada una de las imágenes que vemos en pantalla, algunas de ellas parecen cuadros, y sorprende ver que algo tan decadente como un hotel medio carcomido alcance una belleza de tal magnitud, o que una isla parezca recién salida del infierno, aunque no me gusta el resultado de teñir el agua de rojo, pero eso serán más los efectos especiales. De lo mejor del film sin duda.
Referente a los actores, destacaría, como vengo haciendo desde hace un rato, al increible dúo protagonista formado por Gemma Arterton y Saorise Ronan, interpretando con maestría a esta madre y a esta hija tocadas por el "don" del vampismo, aunque tomado en ambos casos de diferente forma. Mientras que Arterton compone una vampiresa de libro, seductora e implacable, Ronan es un cándido Ángel de la muerte que aún conserva piedad, matando unicamente a aquellos que están a punto de irse. Notables son los momentos en los que vemos el tira y afloja al que se someten las dos, puesto que ninguna está de acuerdo con las decisiones de la otra y su relación acaba siendo un continuo choque de trenes. Vamos, lo que viene siendo una relación materno-filial. Clara intenta proteger a toda costa a Eleanor, aunque para ello tenga que matar a quien intente llevársela de su lado, ya sea humano o vampiro, mientras que la hija no deja de ser una adolescente normal y corriente (de doscientos años) con ansias de vivir su vida sin depender de su madre. Destacar las escenas del principio, en donde vemos a una Eleanor intentando desesperadamente contar su historia y de Clara escapando de un club de striptis por el acoso de un compañero vampiro.
Para que luego digan que ser inmortal es fácil.
Un gran trabajo por parte de estas actrices, que por desgracia acaban por comerse al resto del reparto, los cuales no terminan de estar a su altura. Sólo destacaría a Caleb Landry ("Antiviral") y Johnny Lee Miller ("Hackers"), como interés romántico de Eleanor y villano/cabronazo del film respectivamente. Sam Riley ("Control") hace lo que puede, pero no destaca especialmente en sus apariciones, además, no me lo creo como el vampiro estratega que dice ser.
Me sorprendió ver a Kate Ashfield, coprotagonista de "Zombies Party" (Edgar Wright, 2004), en un breve rol como la madre del personaje de Caleb Landry. Un pequeño papel, pero hizo retrotraerme a hace diez años, cuando veía la película de Wright en los cines Colombia...que viejo me hago.

MADRE E HIJA

En resumidas cuentas, un film que peca de lento, y en ocasiones se ve aquejado por una interminable verborrea que parece no ir a ningún lado, pero gracias al gran trabajo técnico que hace gala, y sobretodo al buen hacer de Jordan, Ronan y Arterton detrás y delante de la cámara respectivamente, acaba por resultar un soplo de aire fresco dentro del subgénero vampírico, tan machacado hoy en día por ciertos libros y películas...ejem...
Un relato sobre el amor incondicional que sólo puede profesar una madre hacia su retoño, y las cosas que esta tiene que hacer para salvaguardar su vida. 
El que sean unas chupasangres da igual.

NOTA: 7

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