La Gran Estafa Americana (2013)


Tras ver los antecedentes del director David O. Russell, no me presentaba en la sala con bastantes ánimos a visionar “American Hustle”. Pero lo cierto es que esta historia basada en hechos reales sobre un caso de corrupción en la América de los setenta es una experiencia muy satisfactoria.
 Como Russell acostumbra a hacer, crea una realidad bastante onírica, aliñada con un breve toque de pseudo-comedia que te deja adulterado tras contemplar sus historias. Es un buen narrador, no cabe la menor duda y en esta trama plagada de clichés lo deja bastante claro. Los clichés de los que hablo no son de los molestos, ya que aunque repetitivos, la forma de llevarlos a cabo es singular y divertida gracias a lo cual hacen que el film no se convierta en una pedantería gafapasta, aún así se encuentra a breves centímetros de lograrlo. La estructura es hollywoodiense a más no poder y refleja de forma armónica los excesos de la época, de la cual se nutre la cinta. En una producción de estas características es irresistible fijarse en la dirección de arte, vestuario, peinados y demás, y es ahí donde el film gana enteros, todos los elementos están logradísimos y encajan a la perfección con la acertadísima banda sonora, que desprende un buen gusto envidiable. Destacar también la cálida fotografía digna de una historia de trapicheos como esta, historia algo simple y que en ciertos momentos nos traslada a una realidad paralela en la que parece que estamos viviendo en un culebrón venezolano, sensación que viene y va durante todo el metraje sin que podamos hacer nada para evitar el horror, aunque al final seamos rescatados por las actuaciones maestras de varios de los actores principales del multimillonario casting. Capitaneándolo encontramos al todopoderoso Christian Bale, que una vez más apela a su capacidad de transformación física, un Optimus Prime en potencia, para acercarse al personaje que encarna con una soltura y una pasividad que pasma y que sin casi “despeinarse” nos brinda una interpretación de las difíciles de olvidar. Tras él encontramos a Bradley Cooper, tal vez el menos acertado de la cinta aunque sea el personaje sobre el que recae el mayor cargo cómico del film. En el reparto femenino nos encontramos con una correctísima Amy Adams a la que cada vez la van “desvistiendo” con menos ropa según el metraje avanza. Me recordó bastante a los juegos de peleas clásicos rollo “Tekken o Street Fighter”, según iba avanzando la pelea a tu personaje le iba disminuyendo la barra superior de energía, aquí igual, sustituyendo la pelea por “American Hustle” y la barra de vida por el vestuario de Amy Adams. Tras esta demente/gamer conclusión, citar que aunque Adams está perfecta en la película, queda eclipsada por uno de los mayores descubrimientos interpretativos jamás filmados; Jennifer Lawrence. Una vez más la chica de los grandes pómulos esta que se sale y clava su personaje de despreocupada y repelente esposa con un hijo, casa y marido infiel a su cargo. Puede que algún día, gracias a esta chica de mi quinta, vea “Los juegos del hambre” y todo…
Se ha especulado mucho con que el film es una copia barata del estilo de Scorsese. No me parece una afirmación efectista, puede que beba un pelín en exceso de su estilo narrativo o se sustente en plan influencia de la obra del neoyorkino, podríamos catalogarlo de una camaleonización del estilo de Scorsese, pero para nada una copia y mucho menos barata. Pero, ¿Cuántos films vemos al año 100% originales, que no se alimente de ningún otro realizador?Prácticamente ninguno. Para ir terminando, he de marcar de acertada la aparición de Robert De Niro haciendo de mafioso, ¿O era un mafioso haciendo de Robert De Niro? Es igual... Decir que el final es algo difícil de explicar, ya que en los últimos compases de la obra puede abordarte la sensación de que se esté alargando más de la cuenta y aún así, cuando llega el desenlace y giro final te parece precipitado y deja una sensación medio amarga. Pero en conjunto “American Hustle” es una cinta adecuada para cualquier momento, una digna candidata a los oscars y sobre todo, una inteligente manera de conseguir que le demos otra oportunidad (cinematograficamente hablando) al cineasta David O. Russell.


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