El hombre de acero.




Hará unas semanas se estrenó la llamada "Película de la temporada", ese revienta taquillas que barre a la demás competencia y los bolsillos de los espectadores. Más que una película, esta clase de films deberían de ser llamados como unos acontecimientos imprescindibles, amén de acudir todos en masa para poder verla con cuanta más compañía mejor, y si luego es posible entablar un coloquio con los demás espectadores, valorando sus pros y sus contras, pues mejor que mejor.

"El hombre de acero" es una película así. 

Debe de ser vista en cine. 
Debe de ser vista en una sala a rebosar de gente. 
Debe de ser comentada a la salida. 
Debe de ser masacrada. 
Debe de ser disfrutada.
Pero sobretodo, debe de ser vista como se veían las películas antes: como un simple y llano entretenimiento.
Porque sí amigas y amigos, si en algo destaca, o debería de destacar, la nueva película de Superman, es por ser un entretenimiento de primer orden.


NO TAN DE ACERO

La película arranca en Krypton, pero no en el Krypton que creíamos conocer; donde en la película de Donner encontrábamos un planeta cuasi divino, pulcro y cimentado sobre cristales, aquí se nos plantea sitio gris en pleno declive, en donde las gentes del lugar han sucumbido ante una tecnología tan esperpéntica (bichos voladores incluidos) como increíble que les acabará por llevar irremediablemente a la extinción. En este momento es donde se nos presentan a dos de los personajes claves de la cinta: El general Zod (Michael Sannon desatado) y Jor-El (un mas que correcto Russell Crowe). El primero será a posteriori la némesis a batir y el segundo un mentor al que seguir, lo que acabarán por convertirse al final en las dos caras de una misma moneda, dado que sus motivaciones no acabarán por distar demasiado.
Ya no come Phoskitos.


Sin desvelar mucho más, esos veinticinco minutos que dura la parte de Krypton son lo mejor de la cinta, porque es donde se ve al Zach Snyder director más inspirado, tanto en su ritmo frenético como en el devenir de la acción que es un constante no parar. Tras una serie de vueltas de guión, las tramas secundarias se suceden y da como resultado el final del planeta y un nuevo inicio representado en la figura del hijo de Jor-El, y que será el futuro paladín (a la taza) de la humanidad:
Kal-El o Clark.




El resto dejo que lo veáis vosotros mismos, si no la habéis visto todavía y así ahorrarnos de los temidos Spoilers, así que paso a dar "palos" al desarrollo del guión.





El abajo firmante de la historia, David S. Goyer ("La semilla del mal"), nos trae un guión demasiado errático, plagado de flashbacks, en los que algunos son más inspirados que otros, pero que acaba por meter mucha laguna argumental a una historia que, a fin de cuentas, hubiese sido mejor cuanto más simple. Detalles como el que Clark sea un chaval atormentado y que su padre Jonathan (Kevin Costner mejor de lo que se está diciendo) y su madre Martha (Diane Lane te amo), preocupados por su origen, y lo que ello significa, le digan qué tiene o no tiene que hacer para ocultar lo que es, por no hablar del momento autobús, que me chirrió demasiado. Detalles que no me cuadraron bastante ya no sólo por el cómic - que no me importa demasiado -, si no por el personaje en sí; Superman es y será siempre una luz en la oscuridad, un ejemplo de como el hombre debería de mirarse, pero que en un momento dado, por motivos que no vienen al caso, resulta que lo convierten en un ser triste que vaga por el mundo desfaciendo entuertos a lo Don Quijote. Con esto no quiero decir que no sea una vuelta interesante a los orígenes del personaje, de ver cómo un chavalín superado por su origen se acabó por convertir en ese icono, pero las causas (que no las motivaciones de su padre) me parecieron muy vagas y lo facilón que llega a ser la forma en la que se nos plantea. Es de entender que la sombra del Batman de Nolan (ya tardaba en salir) es demasiado alargada, incluso llegas a pensar que es algo impuesto por Warner dado los resultados de la saga del murciélago, pero el tema de si casa aquí ese tono oscuro que impregna la cinta posiblemente sea algo que se verá con el tiempo, unos cuantos visionados más y con las esperadas secuelas, aunque hoy por hoy no podría decir mucho mas que un "así no".

HORA DE LAS TORTAS


Muchos críticos se han hartado a decir que la película tiene demasiada acción en su tramo final y que esta acaba por saturar a los espectadores, y más a los que fueron a verla en 3D.
Primero, estos críticos deberían cerrar el pico y atenerse a lo que están viendo.
"¡Oh, mierd...!"
Segundo, la gente no se quejaba de la acción, al contrario, la esperaba como agua de mayo, lo malo es que cuando llega se ve como está rodada, que no digo que estén mal, pero la cámara debería temblar menos y mostrar una acción directa en vez de descuadrar a las primeras de cambio en teoría para aumentar la sensación de dinamismo (¡ja!). Con todo es el único momento a parte del inicio en Krypton donde podemos ver al (presunto) autor del film.

El visionario director(y no lo digo yo) Zach Snyder parece que dejó el resto en manos de Nolan y Goyer encargándose únicamente de estas escenas de hostias, y ciertamente es donde aquí donde todo luce más. Las batallas contra Zod y los suyos son impresionantes, con un nivel de destrucción que harían las delicia de Roland Emmerich o Michael Bay, en donde todo, absolutamente todo, no puede escapar de la ira made in Krypton y de los intentos de detenerlos por parte de Superman (que también devasta lo suyo). El uso del ordenador y las coreografías que de ven en esta parte son más que decentes, demasiado deudoras de la saga Matrix y un poco centradas en la vistosidad que en el espectáculo, y donde El director de Whatchmen hubiese estado más cómodo vistos sus trabajos anteriores, aún así ver como todo se derrumba a tu al rededor sigue emocionando.
Ojalá que en próximas entregas le otorgasen un mayor peso el director de 300, porque si esto es lo que puede ofrecernos compro la entrada ya mismo...pero que deje quieta la puta cámara.

MÁS RÁPIDO QUE UNA BALA:

En cuanto a los actores...pues podría decirse que está la cosa muy irregular. Si bien los papeles secundarios están que se salen casi todos, destacando los kryptonianos con Zod a la cabeza, y el protagonista es interpretado con nota Herry Cavill, su comparsa femenina, Amy Adams, la veo con el piloto automático puesto, y en ocasiones (momento de la entrevista) es para mandarla a la mierda, cosa que me dio mucha rabia porque es una actriz que me encanta. El resto, pues se puede destacar lo desaprovechado que está Laurence Fishburne y lo gilipollesco que es el papel de los militares, que más que guerreros parecen Lemmings buscando su muerte.

Hombre, no es que esperase un trasfondo enorme pero sí que le pusiesen un poco más de miga a la relación de Superman y Lois, pero como todo seguro que lo dejarán para una futurible segunda parte.

Negocio es negocio, ya sabéis.


ES...¡¡ZUPERMAN!!

En resumidas cuentas, una película entretenida, que no es tan terrible como le he oído a la gente decir, y que su principal problema sea un guión demasiado caótico.

Disfrutadla y no penséis mucho más, es lo único que os recomiendo.


NOTA: 7´5

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