Retrocrítica: Reanimator.

Me gusta pensar que esta película fue una de las causantes de que cuando era pequeño soñase esas cosas tan "terribles" que hacían despertarme entre lloros. La verdad que si hubiese un causante directo de tales pesadillas ese sería Freddy y su mano con garras afiladas, pero también el Dr. Herbert West, o mejor dicho la interpretación de Jeffrey Combs, hizo que más de una noche acábase durmiendo con la luz encendida, además de no poder volver a ver este film hasta pasados unos años, diez para se exactos. 
Tras esos años de secano reanimador, con motivo del estreno de la mierdera tercera parte de la saga, de la que hablaré otro día, me puse a revisar las dos primeras películas. Cual fue mi sorpresa el redescubrir esa joya del humor negro como el carbón que es la primera parte, mientras que con la segunda ocurrió que no pude terminar de verla por el sueño que tenía y porque mira que es mala "La novia de Reanimator".

El otro día pude volver a ver la primera parte de la saga, con el plus de verla en pantalla grande y rodeado de un público entregado. Una gozada, vamos. 
¿Qué puedo decir de ella? Pues primero recomendarla a todas esas personas que  (mal) hablan de las películas de los setenta y ochenta (especialmente del género de terror) y que siempre destacan sus fallos y carencias, por no hablar del típico sabelotodo que dice la frase lapidaria de "lo mal que ha envejecido la película en cuestión" (sic.). Sinceramente, me encantaría oír a alguien decir que esta película ha envejecido mal, porque le haría como en "La naranjas mecánica" y que la viese de principio a fin sin que pudiese cerrar los ojos. Desde un guión con una estrura sólida como una roca, pese a lo simple que pueda parecer, unos actores sublimes con Jeffrey Combs a la cabeza y unos efectos especiales que a más de uno se le sigue cayendo la baba, destacando la mítica escena de la decapitación del Dr.Hill.
Por desgracia, el director Stuart Gordon no volvió a hacer algo mejor o igual durante su carrera, pese a intentarlo con Form Beyond al año siguiente, pero nos queda el consuelo de pensar que más de un director quisiese tener este pedazo de película en su filmografía.

Mi momento favorito, a parte del "francés" que le práctica el Dr. Hill a la pobre chica, es cuando la pareja protagonista resucita al cadáver del depósito para comprobar la eficacia del suero de West. Un momento de alta tensión que va incrementando a medida que transcurren los minutos y que llega a su cenit con la llegada del decano a la escena, dando como resultado la muerte y posterior "resurrección" del desdichado.

Una gran película que ojalá hayáis visto unas cuantas veces, y si no la habéis visto pues ya tardáis.

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