Licoln


Título original: Lincoln.

Año 2012

Duración: 149 min.

País: EE.UU

Dirección: Steven Spielberg.

Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, Joseph Gordon-Levitt, David Strathairn, James Spader, Lee Pace, Jared Harris...

Sinopsis:

Durante los últimos años de la Guerra Civil americana, el Presidente Abraham Lincoln decide una enmienda que prohíba la esclavitud en los Estados Unidos, pero que supondría alargar la guerra, con la consiguiente pérdida de vidas en la contienda.

Crítica:

Yo admiro al Steven Spielberg director (no al productor de Transformers).
Mucho.
Mucho más que de lo que llegaría a admirar algún día a un Scorsese, un Tarantino o un JJ Abrams.
No en vano fue el creador de varias de mis películas favoritas, entre ellas Tiburón y la TRILOGÍA de Indiana Jones, y es evidente que si algo bueno se puede decir siempre de él es que sabe como rodar una película, cosa que no se puede decir de muchos. No es que sea difícil eso, ya dispone de medios, equipo y se rodea de la gente adecuada para dar un acabado perfecto a sus películas, pero lo que quiero decir es que el hombre tiene un don para saber como darle el toque necesario a un film y que luzca como la estrella más brillante de la cartelera.
Lo malo llega cuando el Spielberg director se le pone entre ceja y ceja el ganar un Oscar, cosa muy habitual, recordemos hace un año Caballo de batalla o con La terminal, y te crea una película, si bien con una factura increíble y con de actores de renombre, que es un aburrimiento, un duerme culos de casi tres horas capaz de desesperar hasta al más paciente, pero que hará las delicias del académico medio. Y este es el caso de Lincoln, que en ocasiones llegó a ofrecerme gentilmente que saliese de la sala en busca de otra película más amena y no un pedazo de ladrillo con diálogos y más diálogos. Entenderme, no digo que componer una película con base en los diálogos sea malo, mitad el cine de Tarantino si no, lo malo llega cuando con tanta palabrería te ves saturado y necesitas un diccionario a tu lado para saber a qué narices se refieren cuando hablan. Y no, no digo que sea poco interesante lo que nos cuentan, al contrario, pero si el guión hubiese sido simplificado hubiese llegado a más gente. Yo lo veo así; para un catedrático de historia norteamericana seguramente sea su película perfecta, pero para el espectador medio que acude al cine a entretenerse (o a aprender algo, de todo hay) solo puede suponer un suplicio comparable a que te taladren el tímpano con una Black&Dekker.
En el apartado actoral encontramos a actores de la talla de Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, Joseph Gordon-Levitt, David Strathairn, James Spader, Lee Pace o Jared Harris, que realizan unas actuaciones que se encuentran entre lo mejor que he visto en pantalla, en especial Day-Lewis que es increíble su composición de Lincoln, lo malo es que están al servicio de los mentados diálogos inacabables y de la acción pausada, cosa que hace que no puedas "disfrutar" (que no valorar) de sus interpretaciones. Recuerdo el caso de Gordon-Levitt, en el rol del hijo de Lincoln, Robert, que mi acompañante dijo que lo hacía bien pero que con tanta palabrería estaba para matarlo. No puedo estar más de acuerdo.
En cuanto a la acción y desarrollo de la historia, es cierto que hay escenas de batallas (creo que son tres en total), pero el libreto de Tony Kushner hace que la mayoría se intercalen con las escenas de los políticos discutiendo sobre la liberación de los esclavos, y es una pena que no rebaje los diálogos y meta más acción al asunto, porque aquí Spielberg sí que se hubiese ganado más aplausos de los que llevó. Es de sobra sabido, si no mirad Salvar al soldado Ryan o La Guerra de los mundos, que es en las escenas bélicas es donde encontramos más cómodo al director de Tintín, y donde saca partido a la épica banda sonora de, como no, John Williams.
Ya para finalizar, recomendar única y exclusivamente esta película a la gente que disfrute plenamente de los (interminables) diálogos cargados de épica.
Para los demás, mejor que veamos la de Django.

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