Retrocrítica: Kill Bill. Vol.1



¿Sabéis? Ví esta película junto a mi hermano Daniel y su ex-novia el fin de semana en el que se perpetró el atentado del 11 de Marzo en Madrid.
Recuerdo además lo vacía que estaba la sala, al fin y al cabo creo yo que la gente no tendría muchas ganas de ir al cine a ver más masacres, aunque fuese de Yakuzas con máscaras de Kato. Es curioso sin duda como puedes asociar una película que te gustó tanto con un suceso tan terrible como fue el 11 M...curioso o que estoy peor de lo que me imaginaba.
Volviendo a la película, de la que acaban de cumplirse diez (sí, diez, que se dice pronto) años de su estreno en salas comerciales, fue dirigida y guionizada por ese Diox de las masas llamado Quentin Tarantino, y que supuso su tercer trabajo (cuarto según IMDb) en el cine tras su ¿fallida? Jackie Brown.
La película, de la que sobra decir la sinopsis, es la película que todo chaval ha querido ver en su infancia/pubertad en la gran pantalla, ya que Tarantino trata unos temas que son desde el principio una grandiosa oda al frikismo de videoclub de barrio.
El argumento, basado en una historia ideada a dos manos por el director de Pulp Fiction y la actriz Uma Thurman, mezcla en la turmix varios géneros (Artes Marciales, un poco de Western, suspense, anime y acción), en los que tienen cabida personajes como Ninjas, mujeres cañón con mala hostia y, ante todo, asesinos sin escrúpulos. Unos personajes estereotipados hasta la saciedad, pero que aún así destilan un carisma desde el primer minuto que sale en pantalla, e incluso acabarás por sentir empatía hacia ellos...o mejor dicho hacia Ella.
La Novia de nombre desconocido.
Hablar de Kill Bill es hablar de Uma Thurman, una actriz que fue (y sigue siendo) infravalorada en el mundillo, pero que Tarantino logró que con este film luciese como nunca. Habla japonés, pelea a espada, llora, grita, salta, golpea, mueve el dedo gordo...a Uma sólo le falta volar con el impulso de las manos, cosa que no niego que haga en sus ratos libres, y lo único que se puede entristecer uno es que no fuese nominada a los Oscars de ese año, una injusticia que es habitual para la industria.
Los demás personajes también se lucen, como Sony Chiva, Lucy Liu o Vivica Fox (esta solo en una escena hace la mejor interpretación de su vida), mientras que otros, Carradine, Hanna, Gordon Liu o Marsen, se reservan para la segunda parte.
Pese a seguir una estricta censura para evitar la temida R, por ejemplo, la escena de la pelea contra los 88 Maníacos se vuelve en blanco y negro, Tarantino no escatimó en momentos de auténtica crudeza y bestialidad, como el enfrentamiento de La Novia y Vernita Green,el origen de O-Rhen, la decapitación del jefe Tanaka o el enfrentamiento contra los 88 Maniacos, aunque hay que reconocer que su violencia es tan cartoon, y más parece que estemos viendo un capítulo de los Looney Toons, sólo que con muuuuuucha, pero que muuuuuuuuucha salsa de tomate. Eso sí, mejor que no la vean embarazadas a punto de casarse.
En resumidas cuentas, una gran película a la que el tiempo ha reivindicado como una de las grandes películas de los 00, y una carta de amor a los que consumimos cine cutre de videoclub.


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