Un método peligroso


Interesante película la que os traigo hoy pequeños McFlys. "Un método peligroso" (olé la quebradura de seso que se hizo el traductor), película del 2011 drigida por ese canadiense tan pinzado llamado David Cronenberg, el cual nos ha llevado casi hasta el delirio en innumerables ocasiones con su particular visión del mundo. Si os soy sincero no he visto muchas películas suyas salvo el remake de "La Mosca", tanto o mas conocido que el original, "Scanners", una película que recuperé durante un paseo por el videoclub, y "Promesas del Este", al que considero una de las mejores películas de la década pasada. También vi un poco por encima las de "Crash" "Videodrome" y "Una historia de violencia", pero no me acabaron de atrapar y acabé por sacarlas del DVD o apagar la tele. Por lo que podéis ver, no es que sea un devoto del canadiense, y menos de su hijo tras la cansina "Antiviral", pero he de reconocer que todos sus films tienen un "algo" que te llama la atención. Algo enfermo y depravado, sin duda, pero acaba por atraparte.

PELIGROSO DESEO DE LOCOS

La historia nos cuenta la delicada relación de amistad entre Carl Jung y Sigmund Freud, ambos psiquiatras reputados que chocaban constantemente en sus opiniones al ser estas opuestas. También se nos muestra la tortuosa relación, esta vez de pasiones desatadas, entre Jung y la futura psiquiatra Sabina Spielrein, de la que cuida al estar ella internada en el sanatorio mental que regenta. Para colmo de males, hace acto de presencia el pintor Otto Gross, un bohemio suicida tratado por Freud, que aconseja a Jung que desate sus mas bajas pasiones en pro de la estabilidad mental del doctor.

Este film es calificado por muchos como el más normalito de su carrera, o al menos el más académico de todos sus trabajos. No es para menos, la puesta en escena, la música, la fotografía...todo en esta película está cuidado al detalle, como si en cada fotograma se pudiese escuchar la frase "¡Quiero un Oscar"!. Esa actitud, vista en varios directores cuando intentan ir a por la estatuilla dorada, no la tacho de incorrecta, al contrario, suelen ser las mejores producciones de todo el año. Lo malo llega cuando te das cuenta de que el caramelo, por muy bien envuelto que esté, si es primero dulce y luego amargo, lo escupes directamente. Hace unos años le hubiera concedido un aprobado alto (ocho o quizás nueve) a esta película, pero tras verla de nuevo me doy cuenta de lo poco que tiene que contarnos el libreto de Cronenberg cumplida la hora de metraje. Pasado eso el resto queda cojo, aferrándose a la desesperada al recurso de repetir de manera constante escenas ya vistas. El tratamiento "intensivo" al que somete Jung a Spielrein, o como el primero se reúne con Freud unas mil veces, y sí, sé que de eso trata la película, pero entonces ¿por qué no acaban de centrar el grueso de la historia en esas charlas en vez de hacerlo en esa historia de pasión entre médico y paciente? Para darle más chicha, supongo.
Bueno, al menos sus cuatro actores principales ejecutan a la perfección sus papeles. Desde unos titanes como son Fassbender y Mortensen, a los que da gusto oírlos en plena batalla dialéctica, a una Keira Knightley más que correcta en el que considero su papel más arriesgado, y no olvidarnos de ese bendito robaescenas que está hecho Vincent Cassel. Las dos conversaciones que mantienen él y Fassbender son de traca, y eso que duran cinco minutos escasos.
En resumen, una película muy cuidada, con unos actores muy cómodos en sus roles, y un director que factura una primera hora de diez. El resto lo dejo a vuestra elección.

NOTA: 7

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