Melancholia


A Von Trier le considero ese tipo de vecino tocapelotas, el cuál no saca el cubo de la basura los sábados y tiene un perrito muy simpático que ladra de madrugada y se mea en el descansillo, pero que alguna vez que otra organiza una barbacoa monumental y estás invitado.
El polémico director de Copenhague nunca ha sido santo de mi devoción, al contrario, casi todas sus películas me parecen una tomadura de pelo a excepción de Dogville y Los idiotas, y considero que su polémica Anticristo es el quiero y no puedo (porque no me sale de los huevos) más grande que he visto en mi vida.
Así que acudí al cine guiado por las críticas que había oído por la prensa especializada y por amigos que la habían visto en Sitges este año, que por cierto, mira que se han estrenado películas de el festival catalán, de la que solo falta Red State. Acudí, pero algo me decía que era posible que no me gustase por la tirria que sentía hacia el director de Manderlay, pesando más mis propios prejuicios que mis ganas de ver una película sorprendente.

Y por suerte pesó más lo último.
Bienvenidos sean al Fin del Mundo.



YA QUE ESTE AÑO EMMERICH NO DESTRUYE EL MUNDO…



…pues lo destruye Mr. Trier y bien destruido.
Aquí se deja claro desde el inicio; no hay salvación posible y, como motas de polvo, somos barridos como si nunca hubiésemos existido, sacando como conclusión que, irónicamente, no éramos tan importantes en este conjunto llamado vida., pero eso sí, yéndonos por la puerta grande, y de manera muy muy bella.
Por cierto, destaco lo de bella porque si hay un adjetivo (siempre destaco uno) para describir este film sería el de bello.
No una belleza estilizada como la empleada en El árbol de la vida (película que me vino no pocas veces a la cabeza) o una belleza sucia y suicida de mi odiada Anticristo, si no una belleza blanca y pura, que hace que cada imagen sea tomada como un lienzo en movimiento, derrochando (y perdón por la redundancia) una melancólica tristeza que infecta al espectador desde su “verdadero” comienzo hasta su devastador final, donde te das cuenta de que el loco danés ha logrado sacar del caos una perfecta armonía (y que te grapa al asiento). Sus imágenes del principio, al compás de Wagner, dan buena fe de ello, empleando la cámara lenta como un medio para que no perdamos  detalle de cada composición.
Claro que a muchos no es resulte fácil este primer tercio del film, incluso vi gente que salió de la sala medio bufando,  cosa que me recordó a la citada El árbol de a vida, y en cierto modo es entendible, pero os recomiendo que no desesperéis, que si no os perdereís...



LA PEOR BODA QUE HA HABIDO


Sin animo de ofender a Paco Plaza y a su inminente [REC] Génesis, creo que Von Trier filma la peor boda que se ha habido desde tiempos de El Padrino, incluso podríamos decir que es la más verosímil con las bodas de hoy en día:
Desde odios encarnizados entre familiares, estrictos y ridículos protocolos que pecan de ilógico e inútiles, pasando por una novia que, en realidad, no es feliz aunque sonría y sonría sin parar. Lo dicho, escalofriantemente verosímil.
Hablaba antes de la novia, y que novia la interpretada por Dustn, una actriz que despunta, y de que manera, en lo que dura el film pasa por todos los estados emocionables imaginables, desde alegría, tristeza, impotencia (ver escena de la bañera) e incluso lujuria, pero no con el que os podreís imaginar...magnífica. Pero la que de verdad, y esto lo digo con toda la sinceridad del mundo, sustenta el film cuando de verdad hace falta es una increible, por lo espontanea que resulta su interpretacion, Chrallotte Gainsbourg. Pasa de apenas verse en los primeros minútos a ser el centro de atención en los restantes, con una interpretación que ojalá le reporte una nominación a los Oscars de este año. Los demás actores están correctos en sus roles, siendo recalcables la breve aparición de Charlotte Rampling y de John Hurt, como los (horribles) padres de la novia, y Kiefer Sutherland como el marido optimista de Gainsbourg (me chirrió que Jack Bahuer no salvase el mundo esta vez). Ah, porcierto, fijaos en Udo Kier, que ejerce del planificador de la boda, sus apariciones son de lo más hilarante y acordes al sentido del humor grotesco de Trier.
...NOS VAMOS SABIENDO QUE ESTAMOS SOLOS

El último mensage que nos da Trier en su película no puede ser de los más debastador;somos una raza que intenta vivir y ser feliz, pero a la vez, hacemos todo lo posible para ser infelices, quedandonos en la más triste de la melancolía, como a la novia de este cuento. Somos una raza rara y grotesca, de eso está claro, pero creo que siempre nos queda una opción:
Dejarnos de idioteces y ser felices, antes de que todo se derrumbe.

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