Asesinos de Élite

Con toda esta fiebre por los Vampiros de purpurina me daba cierta pereza el acercarme al cine, ya que casi todas las películas interesantes ya las había visto, y esta semana no es que estrenasen “joyas” que fueran a sacudir los cimientos de la cinematografía, pero aún así, mis ganas de pasar un rato distraído, fueron más fuertes que la pereza.

Ya en las taquillas advertí que Crepúsculo invadía dos salas, lo que aumentó mi pereza, pero aún así fijé mi atención en una película que, a priori, parecía interesante. Salían en el cartel tres actores como la copa de un pino, Jason Statham, Robert de Niro y Clive Owen, en modo hijos de puta y armados hasta los dientes. Mola.

“Adjudicada, por lo menos será entretenida”- me dije a mí mismo.

Así que me acerqué a la taquilla, armado con mis seis euros, compré la entrada (sorprendiendo a la taquillera con la película), sorteé charcos de babas dejados por fans de la purpurina, compré palomitas y bebida grande y metí en la sala dispuesto a pasar un rato entretenido.

Y joder si lo pasé.



MERCENARIO



No nos vamos a engañar, la película es un film de acción con aroma de los ochenta. Es decir: el director se lo ha pasado bien rodándola, los actores interpretándola, el guionista escribiéndola y los nosotros, como espectadores viéndola.

Ya está.

Nada de esta película os va a dejar un mensaje profundo en vuestros corazones, tipo Heat o tipo Sin Perdón, y si nos va a alegrar la tarde como las citadas películas ochenteras de Chuache y Sly (Diox, os echo de menos) que se consumían rápido y gustosamente, para luego olvidarlas nada más salir del cine. Y eso, por más que se diga lo contrario, no es para nada malo si te ha entretenido.

La historia es muy simple y típica, un ex mercenario vuelve a la acción para salvar a su mentor y amigo, retenido por unos clientes que le encargaron el asesinato de tres agentes del SAS británico.

Pese a lo simple de su argumento, el guión contiene no pocas alusiones a la Guerra Sucia de Omán, en la cuál participó Inglaterra de modo clandestino, no en vano, el film se basa (muy libremente tengo entendido) en el libro Ranulph Fiennes, que levantó ampollas en Reino Unido por su denuncia abierta a los intereses por los cuáles se desplegaron las tropas en dicho país. No obstante, se queda en una pequeña escusa argumental sin más, así que tirando, que no pare la fiesta.

TU CARA ME SUENA

En líneas generales el reparto se compone de rostros de sobra conocidos para los consumidores de la caja tonta, resultando curioso que salgan al menos tres actores de mi añorada Perdidos (sniff).
En el bando de los mercenarios encontramos a los citados Jason Statham y Robert De Niro, además de esa bomba de relojería que es Dominic Purcell (a.k.a Lincoln Burronws) ,que ofrece los momentos más Bad Ass del film, a Aden Young y al (paso de poner su nombre) Sr. Eko. En el bando de los SAS encontramos a un excelente ¿villano? como un Clive Owen tuerto, Nick Tate, Grant Bowler y Ben Mendelshon.
También anda por ahí la novieta de Chuck, en el papel de interés romántico del protagonista.

PIM PAM PUM

En pocas palabras, una película entretenida, que no intenta más (ni falta que le hace) y que no escatima en chulería ni en mala leche, aunque se echa en falta algo más de hemoglobina en pantalla.
Película para ver, entretenerse y olvidar. ¿Para qué más?
Ah, se me olvidaba. Atención a la coreografía de la pelea de Statham y Owen en el hospital. Muy brutal.

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