La piel que habito.

No sé como empezar esta crítica.
Lo he intentado abordar desde varias perspectivas, pero ninguna de ellas me ha llevado a ningún lado, así que iré a lo obvio:
No es una película fácil.
Y no es que no  lo supiese, las películas del manchego siempre me resultaron complejas en su contenido y forma, desde mi favorita, Carne trémula, a la que considero peor, Kika (aggg), incluso la que es denominada su película mas “normal”, Volver, tiene unos puntos muy crudos. Pero que le vamos a hacer, Almodóvar es así, le pese a quién le pese y nos guste a quién nos guste.
Otra cosa que he de decir es que no he leído Tarántula, la novela de Thierry Jonquet en la que se basa, aunque por suerte me han explicado que la novela y el libro difieren lo justo para que el director de Mujeres al borde de un ataque de nervios la haya hecho suya, aunque os recomiendo que os lo leáis, no solo para ver que cambia y que añade cada autor, si no para que disfrutéis de una buena novela (que dentro de poco leeré).
Ahora, permitidme un inciso, que quisiese hacer otra crítica algo más personal:
No soporto que en los trailers de hoy en día se haga un montaje que te muestre por entero la película, en un acto de incompetencia por parte del montador e incluso del director. En casi todos los trailers que pululan por la red/cines/DVD, ya sean españoles, americanos o finlandeses, te desvelan partes importantísimas de los films a los que supuestamente te incitan a ver, y en este caso, la que se supone que es  La sorpresa de la película, quede solo en una anécdota de la que todos sabíamos de que iba incluso antes de sentarnos en la butaca.
Ahora que me he desfogado, sigamos con la película.
Película difícil como he dicho en un principio, es una película muy difícil, de la que tienes que ir preparado al cine, ya que lo que vas a ver es retorcido a más no poder. Retorcida como es la venganza, y de venganza trata esta tragedia cocinada a fuego lento.
El personaje de Banderas, un doctor brasileño con acento andaluz, es el mejor ejemplo de todo el conjunto. Un ser trágico, al que la vida (las mujeres) no le ha tratado bien en el terreno personal, pero socialmente tiene todo lo que cualquiera podría desear, pero aún así triste y solo…hasta que llega el personaje de Elena Anaya(que parece cansada a cada línea que recita), del que poco me explayaré por no hacer spoilers, pero solo decir que, como dicen en un momento, está hecha a la medida del doctor.
Los demás personajes pululan por allí son el del ama de llaves, una Marisa Paredes que parece estar en una obra de Shakespeare, Zeca, Roberto Álamo en un papel muy extremo pero nada mal, Vicente, Jan Cornet con muchos tics, y Norma, Blanca Suárez que ojalá diesen mas minutos en pantalla. Personajes que, al principio, solo hacen que la acción transcurra sin ton ni son, y que según avanza la trama van cobrando mayor importancia, hasta que vas uniendo las piezas y…bueno, eso lo dejo a vosotros.
La música de Carlos Iglesias en algunos momentos chirría, en la escena final por ejemplo se hace muy cargante, pero es una partitura muy interesante, aunque si se hubiese usado de manera más sutil hubiese sido ya excelente.

No os voy a mentir, hubo partes en la que me aburrí soberanamente y otras que me chirriaron al no saber si reír o llorar con algunas escenas puntuales, pero con todo me pareció una gran película en la que el Almodóvar director supera con creces al Almodóvar guionista, dando su particular visión del mito de Frankenstein, en la que (como siempre) el monstruo no es mas monstruo que el que lo crea.
Como siempre pasa, se que muchos con respecto a este film harán ascos y otros la albaran, creando discusión y debate entre los que la vean, dejando a pocos indiferentes.
Pero es lo que tiene nuestro Pedro, que nunca te deja indiferente.
Y que siga así

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